Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 844

—Alegría.

Eleonor soltó una carcajada suave—. Iker dice que lo único que importa es que la niña sea feliz.

Simona parpadeó, sorprendida, y luego se echó a reír.

—Bueno, al menos es... sincero.

—¿Verdad? A mí también me pareció que no le puso mucho esfuerzo.

Eleonor suspiró y siguió quejándose de forma adorable—. Lo pensé seriamente por un montón de tiempo, le di varias opciones y a él no le gustó ninguna.

En el tema de elegir el nombre de la bebé, ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder ante el otro.

Simona no sabía si reír o llorar.

—¿Entonces aún no se deciden?

—Todavía no.

Eleonor suspiró, aunque su tono no reflejaba ninguna prisa—. Todavía tenemos tiempo de sobra. Podemos decidirlo cuando nazca.

Ambas continuaron conversando plácidamente, saltando de un tema a otro.

Entre risas, Eleonor preguntó cómo iba la recuperación de las piernas de Yolanda, si el viaje de negocios de Rufino estaba saliendo bien y si Benicio seguía intentando conquistar a Florencia Herrera.

Era evidente que todos esos asuntos le importaban de verdad, que los llevaba en el corazón.

Simona respondió a cada una de sus preguntas, y de vez en cuando le preguntaba sobre su embarazo, recordándole que no debía fatigarse.

Eleonor se recostó contra los cojines del sofá y, sin saber exactamente por qué, murmuró de repente:

—Simona, la verdad es que toda tu familia es increíble.

Simona detuvo sus movimientos.

—La señora Estrada me trata de maravilla, tú eres súper dulce conmigo, al igual que Rufino y Benicio. Incluso don Leopoldo Estrada y su esposa vinieron a visitarme.

La mirada de Eleonor se perdió en las ramas desnudas de los árboles afuera de la ventana. Su voz era apenas un susurro.

—A veces siento que... es como si de pronto tuviera una familia enorme.

Los dedos de Simona se tensaron alrededor de la taza por un instante.

Volvió la cabeza para mirar a Eleonor. El perfil de la joven estaba iluminado por un tenue halo dorado gracias a la luz del sol, y la dulce paz que irradiaba su rostro hizo que a Simona casi se le escaparan las palabras.

*Nosotros siempre hemos sido tu familia.*

Pero, al final, viendo el abultado vientre de Eleonor, logró contenerse.

Dejó la taza en la mesa y estiró la mano para acariciar suavemente el hombro de Eleonor.

—Pronto tendrás a muchos más.

Eleonor la miró, ladeando un poco la cabeza.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado