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No Me Dejes, Aunque No Te Lo Mereces romance Capítulo 405

En la cama del hospital.

Ariel se quedó mirando la puerta por la que Johana acababa de salir, sin poder apartar la vista por un buen rato.

Johana siempre lo trataba con demasiada cortesía, demasiado distante.

No supo cuánto tiempo estuvo así, clavando la mirada en la entrada, hasta que llegaron el doctor y la enfermera para hacer la revisión. Solo entonces Ariel logró recoger sus pensamientos y apartarse, aunque fuera un poco, de la maraña de sentimientos que lo ataban a Johana.

...

Como Johana venía de Río Verde, tanto en el hospital como los directivos de Río Plata le dieron muchísima importancia a su accidente. La tuvieron internada, haciéndole una revisión tras otra.

Johana no tuvo más remedio que obedecer. Se sometió a todos los exámenes y luego se resignó a quedarse en el hospital para recuperarse.

Mientras Johana seguía internada, la señora Ramírez no volvió a Río Verde. Se quedó a cuidarla en el hospital, firme a su lado.

Durante estos días, gracias a la intervención de Marisela, Adela fue a visitar a Johana dos veces. La primera vez que la vio, Adela regresó a su casa y rompió en llanto.

Sentía que le fallaron a Johana, que le fallaron a Cristóbal Herrera, y que la familia Paredes había abusado de esa abuela y su nieta.

Por su parte, Fermín iba todos los días a ver a Johana al hospital. Si no tenía mucho trabajo, incluso iba dos veces en un día.

A raíz de este accidente, Johana y Fermín se habían vuelto mucho más cercanos.

Aquel mediodía, Fermín no tenía pendientes en el trabajo, así que pasó por su casa, preparó la comida y se fue al hospital.

Aunque todavía no habían hecho oficial su relación, ni Fermín había presentado a Johana ante la familia Cortés, la señora Cortés ya había ido un par de veces al hospital a llevarle comida a Johana.

Eso dejaba claro lo contenta que estaba con la idea de que Johana fuera su nuera. Incluso en casa, presionaba a Fermín para que no dejara pasar la oportunidad y le aconsejaba que organizaran la boda para el Día del Trabajo del año siguiente.

Antes, cuando la señora Cortés sacaba el tema, a Fermín le daba dolor de cabeza.

Ahora, cada vez que le mencionaban a Johana o lo apuraban para que se casara, Fermín respondía con una sonrisa y decía que aprovecharía el momento, que no dejaría escapar la oportunidad.

En la habitación del hospital, Johana estaba sentada junto a la mesa cuando escuchó que abrían la puerta. Levantó la cabeza, tranquila.

Al ver que era Fermín quien entraba, Johana le sonrió y lo saludó:

—Por fin llegaste.

Fermín se acercó y le devolvió la sonrisa.

—¿Ya tienes hambre?

Johana asintió.

—Sí, la verdad ya me dio hambre.

Y añadió:

—No sé por qué me siguen dejando aquí; los doctores dicen que no tengo nada, pero no me dan de alta.

Con Fermín, Johana podía relajarse. No tenía que fingir ni forzar nada.

En cambio, frente a los demás, le costaba bajar la guardia.

Mientras sacaba los recipientes y acomodaba la comida sobre la mesa, Fermín le comentó:

—Tómatelo como un descanso. No hay prisa por salir de aquí.

Johana lo ayudó, asintiendo:

—Sí.

Cuando todo estuvo listo, ambos se sentaron a la mesa a comer juntos.

Capítulo 405 1

Capítulo 405 2

Capítulo 405 3

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