Fernando miró a Hugo una vez más. Incluso cuando Hugo le dijo 'señor' por cortesía, él apenas asintió levemente sin mostrar ninguna expresión. Luego se dirigió a Melissa:
—Deberías enfocarte más en Esteban. Perder el tiempo en estas tonterías no te va a servir de nada.
Tras decir esto, se dio la vuelta y se marchó junto con el doctor Vargas. Siempre había menospreciado a Melissa.
Hugo se quedó boquiabierto.
—¿Él siempre te habla así? Tiene una pésima actitud. Por más que sea tu suegro, no tiene derecho a tratarte con esa superioridad.
Ella negó con la cabeza.
—No pasa nada, no le prestes atención. Vamos a comer.
No le había dado ninguna importancia a las palabras de Fernando; lo que ocupaba su mente era el tema de su abuela.
Seguramente Bastián aceptaría operar a Estela por cortesía hacia Fernando.
Al terminar la comida, Melissa notó que era evidente que Hugo no quería despedirse de ella. Después de pensarlo un momento, decidió ser clara:
—Hugo, te agradezco mucho que me hayas invitado a unirme a tu proyecto, pero hay algunas cosas que debo dejarte claras. Yo...
—Lo sé, no tienes ninguna intención de tener algo más allá conmigo. —Él sonrió—. No te preocupes por mí, a mí simplemente me gustas. Descuida, no soy de esos hombres que creen que, por aceptar una comida, ya estás interesada. ¡Entiendo perfectamente! Así que no te mortifiques.
Justo cuando Melissa iba a asentir, escuchó una risa sarcástica a sus espaldas. Al darse la vuelta, vio a Fernando y a Bastián saliendo del restaurante tras haber terminado su almuerzo.
Seguramente habían escuchado las palabras de Hugo.
A Melissa se le aceleró el pulso, pero solo por la preocupación de la cirugía; pronto recuperó la calma. Ella y Hugo no tenían absolutamente nada que esconder, no había razón para sentirse culpable.
—Suegro, ya me voy. —Asintió, y luego miró a Bastián para despedirse también—. Doctor Vargas.
Él respondió con formalidad:
—Sí, ha pasado un buen tiempo sin vernos. ¿Todo bien con Esteban?
Melissa bajó las pestañas, manteniendo una expresión natural:
—Todo muy bien.
Fernando también asintió con sequedad:
—Presten más atención al tema de los hijos.
Melissa se quedó paralizada. Era normal que la anciana insistiera, ¿pero por qué de pronto Fernando le daba tanta importancia a su relación con Esteban?

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