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No me Llames Señora Cáceres, Llámame Hera romance Capítulo 44

Mientras tanto, él se perdía en la pasión con su amor imposible, ahogado en lujos y jugando al padre perfecto con su hijo.

¿Acaso en ese momento pensó en Melissa, aunque fuera por un segundo?

Él no pudo articular palabra.

Melissa soltó una carcajada amarga. Hacía mucho que sus respuestas ya no le importaban.

Abrió la puerta por su cuenta y salió del auto.

De pie bajo el sol, sentía el corazón completamente congelado.

Su silencio lo había explicado todo.

Al final, de este matrimonio no había obtenido nada. Solo cicatrices y la pérdida de su propia esencia.

Esa Melissa brillante, llena de vida y de orgullo, nunca regresaría.

Al llegar a casa, corrió a abrazar a Antonella, que estaba en el estudio armando componentes para su robot.

Antonella notó al instante que algo andaba mal.

—¿Qué pasó? ¿No fuiste a acompañar a Mía a la escuela?

Melissa habló con una fatiga inmensa.

—Creo que Esteban no me quiere dar el divorcio.

—¿Qué? —Antonella frunció el ceño de golpe—. ¿Está loco? Si ni siquiera te quiere. Además, ya tiene a su amor imposible y hasta un hijo, ¿por qué no te da el divorcio? ¿Quiere tenerlas a las dos?

—No lo sé. Estoy tan cansada... —No le quedaban fuerzas en el cuerpo y aún le dolía la raíz de la lengua. Él nunca había sido tan agresivo, casi parecía querer devorarla viva.

Pero sabía que eso había sido frustración, no amor.

En ese beso desesperado, por un microsegundo, sintió que Esteban la amaba profundamente.

Pero tenía claro que era una simple ilusión.

Todo era una farsa.

—Si se niega a firmar, ¿qué vas a hacer?

La mirada de Melissa se volvió fría.

—Esperar a que salgan los resultados de ADN de Andrés. Lo usaré para chantajearlo. Si es necesario, lo haré arder todo con él.

Antonella frunció el ceño, preocupada.

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