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No me Llames Señora Cáceres, Llámame Hera romance Capítulo 46

...

Todo el camino de regreso a Senderos de Oro no pudo dejar de darle vueltas al asunto.

Al llegar, tanto la abuela como Esteban estaban en la casa.

La mirada de Melissa se detuvo un segundo en él.

Se preguntó: ¿Esteban sabrá que Leticia compró el robot?

La abuela sonrió al verla llegar y le dijo en tono amable:

—Melissa, esta noche Esteban y sus amigos tienen una reunión. Ve con ellos a distraerte un rato.

Esteban levantó la vista y aclaró.

—No es una simple reunión de amigos, es una celebración. —Hizo una pausa antes de añadir—: El robot que Leticia va a presentar en la exposición ya está listo. Organizaron esto para festejar y ver cómo quedó.

Melissa se sorprendió. Si hubiera sido cualquier otra fiesta, se habría negado sin dudarlo.

Pero recordando lo que Marcos Zamora le había dicho en el laboratorio, aceptó de inmediato.

—Está bien, iré.

Quería verlo con sus propios ojos.

Al escuchar que aceptaba, a la anciana se le iluminó el rostro.

—Así me gusta. Como esposos que son, deben presentarse juntos en estos eventos. Sirve para apagar los rumores de esa gente malintencionada.

A eso, Melissa ya no respondió.

Después de la cena, se fue con Esteban.

El lugar era el Club Áureo, el sitio más exclusivo y elitista de Loma Alta. Solo se podía entrar con membresía por recomendación interna, la tarjeta de acceso costaba millones y el consumo mínimo anual no bajaba de cifras exorbitantes.

Y ahí estaban, en uno de los lugares más ostentosos de la ciudad, ocupando todo un piso privado exclusivamente para celebrar a Leticia.

Cuando Melissa cruzó la puerta, el escandaloso grupo que estaba en el centro se quedó en silencio sepulcral. El rechazo era evidente. Solo Marcos Zamora la trató diferente.

Gerardo Herrera seguía siendo el que más la odiaba. Al verla, su rostro se oscureció y murmuró entre dientes.

—¿Para qué trajo Esteban a esta mujer?

Leticia también parecía algo desconcertada, pero como siempre, adoptó su papel de la víctima comprensiva y generosa.

—Son esposos, es normal que vengan juntos.

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