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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 380

La llamada fue muy breve.

Literalmente, hablando del rey de Roma...

Isaac adoptó un semblante muy serio.

—La señorita Larco... fue a reunirse con Luis Camoso.

Noel, que estaba a punto de darle otro sorbo a su café, se detuvo en seco.

—¿Fue sola?

—Sí, sola. Están en Villa Púrpura.

Últimamente, Noel había asignado gente para vigilar todos los movimientos de Luis Camoso.

Su intención era muy clara: asestarle un golpe mortal en el momento oportuno.

Luis Camoso se había atrevido a dejarle la marca de una bofetada a Nanette, y Noel llevaba ya mucho tiempo aguantándose las ganas de hacérselo pagar.

Isaac estaba sumamente inquieto.

—Ese viejo de Luis Camoso es una víbora. Tengo miedo de que intente hacerle daño a la señorita Larco. ¿Quiere que vayamos para allá?

Noel se quedó pensativo un instante.

—No. Si realmente planeara hacerle daño, no la habría citado en Villa Púrpura.

Isaac lo analizó y le dio la razón.

—Pero, ¿por qué ese viejo la habría citado así de la nada? ¿Cree que se traiga algo entre manos?

La mirada de Noel se perdió en el paisaje más allá de la ventana por un largo tiempo.

Era imposible descifrar qué pasaba por su cabeza, pero de pronto, el ambiente en la oficina se volvió denso y pesado.

Isaac lo llamó con cautela.

—¿Jefe?

Noel abrió ligeramente los labios.

—Solo ella sabe los detalles exactos de esto.

Anoche mismo habían intercambiado mensajes. Sin embargo, ella no le había comentado nada sobre su encuentro con Luis Camoso.

Eso significaba que ella no quería que él se enterara.

Y si ese era el caso, él no tenía por qué entrometerse.

—Isaac.

Aun así, a Noel no le dejaba de preocupar la situación.

—Elige al hombre de mayor confianza que tengamos y dile que la proteja desde las sombras durante este tiempo.

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