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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1204

Sergio hervía de furia por dentro.

Ser reprendido y humillado de esa manera por una mujer más joven, frente a todos, le hizo sentir que su orgullo había sido pisoteado hasta quedar en pedazos.

Pero Dante lo jaló del brazo y le hizo señas para que se callara.

Sergio solo pudo ver cómo la espalda de Nanette desaparecía por la puerta, y luego comenzó a lanzar patadas y puñetazos al aire.

—¡Qué se cree esa!

—¡Quién se piensa que es!

—¡No es más que la hija adoptiva de los Larco! ¡De verdad se cree una dama de alta sociedad!

—¡Atreverse a hablarme así... ha perdido el juicio!

Dante miró a su padre con desdén.

—Ya basta. ¿Por qué no le dijiste todo eso en su cara hace un momento? Decirlo ahora no sirve de nada, ya no puede escucharte.

Sergio, frustrado por la cobardía de su hijo, le dio una patada.

—¡Tú te quedaste mudo hace rato! ¿Acaso no sabes hablar? ¡Te quedaste ahí viendo cómo una mujer humillaba a tu padre!

Dante soltó una risa seca.

—Si te hubiera ayudado, el tonto habría sido yo.

—No olvides que todavía no me ha perdonado lo de haberme acostado con Jovita Zamora, ni lo de haberla acosado. ¡Si mi primo regresa y ella le cuenta, estoy frito!

Sergio resopló con frialdad.

—Todavía está por verse si logra regresar.

Dante miró a su alrededor y bajó la voz.

—Papá, ¿qué quieres decir?

—Perdieron el rastro de Noel cuando regresaba del funeral del hijo menor de la familia Quintero. Lo más probable es que los Quintero hayan tenido algo que ver.

Dante se quedó pasmado.

—¿Estás diciendo que los Quintero le prepararon una emboscada en el camino para vengar a su hijo?

Sergio puso cara de estratega calculador, aunque en realidad no tenía idea de los detalles.

—Debe ser eso.

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