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No Ruegues, No Sirve romance Capítulo 12

Cristián disimuló su incomodidad, dio un paso adelante y saludó. —Señora Zamora.

La evidente culpa que irradiaba el rostro del asistente casi hace que a Julia le dé un ataque de risa.

El protagonista del drama era German Zamora, pero era su asistente quien temblaba de nervios.

Al ver que Cristián aferraba unos resultados médicos en la mano, Julia no dijo nada. Solo asintió por cortesía y ya estaba por irse cuando Cristián la detuvo.

—Señora, este... —titubeó el asistente, intentando buscar una excusa para su jefe—. Al fin y al cabo, ambas familias se conocen de toda la vida. Es normal que el Sr. Zamora venga a visitarlo.

Claro. Completamente normal.

Su propio padre estuvo internado tres años, y German, si acaso, había ido un par de veces.

Y una de esas veces fue porque hubo una inspección ejecutiva en el hospital y ella prácticamente lo arrastró hasta la habitación.

Ellos sí eran amigos de toda la vida. Se conocían desde la infancia.

Mientras que ella y su padre... siempre habían sido unos extraños en esa ecuación.

Nunca hubo igualdad.

Ni en clase social, ni en sentimientos.

Julia asintió, con la misma calma de un lago sin viento. Solo dijo: —El acuerdo de divorcio. Dile que lo firme lo antes posible.

Sin esperar respuesta de Cristián, retomó su camino y se alejó por el pasillo.

Cristián se quedó petrificado, viendo cómo esa figura delgada desaparecía tras la esquina, y soltó un largo suspiro.

Eran una buena pareja, ¿cómo fue que las cosas terminaron así?

La puerta de la habitación se abrió, revelando una silueta femenina en un vestido blanco. Al ver a Cristián inmóvil en el pasillo, Sofía sonrió y preguntó: —¿Ocurre algo, Cristián? ¿Hay algún problema con los resultados?

El asistente volvió en sí. —No, Srta. Santana. Ahora mismo se los llevaré al doctor.

—Muy bien.

En cuanto Cristián entró al ascensor, la dulce sonrisa de Sofía se desvaneció por completo.

Había visto a la mujer que estaba afuera.

¿Esa era la esposa de German?

Tenía que admitir que era bellísima.

Hacía tiempo que una empleada de la familia Zamora le había contado el chisme: German se había casado con esa mujer únicamente para conseguir ese cinco por ciento de las acciones. Y ella, por supuesto, había aceptado solo por el poder y la fortuna de los Zamora.

Capítulo 12 1

Capítulo 12 2

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