—Jefe, ahí está.
Silvia no esperaba que Luciano fuera tan imprudente.
Justo cuando el líder del grupo iba a caminar hacia Luciano, ella se aferró con fuerza a la pierna del hombre.
—Luciano, ¿eres estúpido o qué? ¡Hay cámaras por todas partes, no se atreverán a matarme!
A lo mucho sufriría algunos golpes, pero era mejor que perder la vida ahí mismo.
El hombre le lanzó una patada directo al estómago.
—¡Quítate, maldita sea!
Luego ordenó a sus subordinados: —Mátenme a ese tal Monroy.
En ese momento crítico, los guardaespaldas de Luciano llegaron en tropel, rodeando la zona.
La situación dio un giro drástico con su llegada.
Ambos bandos comenzaron a pelear, y Javier, al recibir la noticia, corrió a levantar a Luciano.
—Señor Monroy, ¿le dio otro ataque?
Luciano, aferrándose a su último aliento, señaló hacia donde estaba Silvia.
—¡Sálvala!
Tras pronunciar esa única palabra, se desmayó sin previo aviso.
Silvia estaba herida, pero todo eran golpes superficiales.
Al ver que la situación estaba bajo control, corrió hacia Luciano para comprobar su respiración; era tan débil que apenas tenía signos vitales.
Rápidamente, Silvia le comunicó a Nina que Luciano estaba al borde de la muerte.
Por teléfono, la voz de Nina sonó extremadamente tranquila.
—Entendido. ¿Javier está contigo? Pónmelo, necesito darle instrucciones.
Silvia le pasó el celular a Javier apresuradamente.

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