—Tiene un control muy fuerte sobre mi mamá, y a menudo siente que mi hermano y yo sobramos.
—El carácter que tiene mi hermano ahora es, en parte, herencia de mi papá, solo que no es tan extremo como él.
Al recordarlo, Nina sentía que había nacido en una familia muy peculiar. Afortunadamente, Mercurio la adoptó desde muy pequeña y tuvo la compañía de Simón, por lo que su carácter no terminó pareciéndose al de los Dávila.
La historia de Nina conmovió a Máximo.
—Nina, has sufrido mucho. Te compensaré bien de ahora en adelante.
Nina se quedó en silencio.
Aunque no sabía de dónde sacaba Máximo esa conclusión, el sufrimiento no existía para ella. Tanto su padre biológico como su padre adoptivo le dieron todo su amor mientras crecía. Además de sus dos amados padres, su madre, su hermano y Simón también la mimaban en exceso.
Ella había crecido rodeada de un amor desbordante.
Máximo recordó algo de repente.
—Nuestra boda ya se anunció. El próximo mes, el día seis, ¿tus padres asistirán?
Esa pregunta realmente puso a Nina en un aprieto.
—Supongo que sí, tal vez.
Cada vez que se mencionaba a los padres de Nina, su expresión se volvía muy extraña.
—Nina, ¿qué enfermedad tiene tu mamá exactamente?
Máximo siempre había tenido esa duda. Si Nina, conocida como «La Parca», no podía curarla, ¿acaso Jimena estaba desahuciada?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja