Entrar Via

No Tan Bruja (Nina y Maximo) romance Capítulo 1179

Alicia volvió a abrazar a Nina.

—Los dos bebés llegarán pronto. Olvida los malos momentos del pasado, los días por venir son largos.

Al ver la cara de Alicia, dos tallas más redonda, Nina detuvo poco a poco su tristeza.

—Hablemos de ti. ¿Cómo van las cosas con mi hermano?

Si no fuera por el entierro de Simón, Benito, ese hombre irracional, no habría dejado que Alicia regresara todavía.

Nina siempre había pensado que Máximo era complicado en el amor.

Pero comparado con Máximo, su hermano era el campeón.

Al mencionar a Benito, los ojos de Alicia se iluminaron al instante.

—Nina, hace poco me enteré de que Benito y yo nos cruzamos mucho antes de lo que pensaba.

Nina sintió curiosidad.

—¿Conocías a mi hermano desde hace mucho?

Alicia asintió y luego negó rápidamente.

—Para ser exactos, él me conocía a mí, pero yo a él no. Sabes que antes trabajé haciendo retratos hablados para la policía, ¿verdad?

—Hace unos tres años, Benito se vio envuelto en un caso de homicidio. Como sospechoso, estuvo a punto de ir a la cárcel.

—El retrato que hice para la policía dio un giro al caso y lo libró de ese problema.

—Después, él buscó información sobre mí por todos los medios. Cuando estaba a punto de encontrarme, pasó lo tuyo y de Simón.

—Para despejarte el camino, se quedó fuera del país un año.

—Cuando regresó, coincidió con que unos tipos me drogaron, y entonces...

Alicia abrió las manos.

—Lo que pasó después ya no necesito contártelo, seguro ya lo sabes.

Nina chasqueó la lengua, sorprendida.

—Así que el destino de mi hermano y el tuyo estaba escrito desde hace mucho. Pero espera, ¿por qué mi hermano nunca me dijo que estuvo involucrado en un caso de asesinato?

—No he pensado tanto en el futuro. Mi tarea ahora es que el bebé nazca bien.

Al principio, Alicia se resistía mucho a ese pequeño ser que llegó de repente. En un momento pensó en abortar, sin importarle si perdía la oportunidad de ser madre en el futuro.

Tal vez fue el instinto maternal, o tal vez el cuidado meticuloso de Benito.

Con el tiempo, no solo le tomó cariño al bebé que aún no nacía, sino que el padre del niño también se fue metiendo en lo profundo de su corazón.

Al terminar el funeral, Benito rodeó los hombros de Alicia mientras caminaban hacia el estacionamiento.

Detrás de ellos se escuchó una voz familiar.

—¡Ali!

Aunque Alicia no volteó, reconoció que quien hablaba era Santino.

Detuvo el paso ligeramente y miró hacia atrás. Efectivamente, era él.

Santino también había asistido al funeral de Simón, pero no había encontrado la oportunidad de saludar a Alicia.

Comparado con antes, Santino se veía mucho más delgado y sus ojos ya no tenían el brillo de antaño.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja (Nina y Maximo)