A Nina no le interesaban mucho ese tipo de competencias. —Déjale la oportunidad a alguien más.
—¿No quieres participar? —A Liam no le sorprendió la respuesta.
—Últimamente estoy ocupada con mis experimentos, no tengo tiempo para esas cosas.
—Está bien, entonces les diré que no. De todos modos, cualquier cosa que tenga que ver con los Villalobos me parece aburrida.
Nina levantó la vista de su plato de repente. —¿Con quién tiene que ver?
Liam: —Con la familia Villalobos.
—¿Qué familia Villalobos?
Liam: —Pues los Villalobos que, junto con nosotros los Benítez, forman parte de las tres grandes familias de Puerto Neón. Últimamente se han metido en el sector de la inteligencia artificial y preparan un proyecto sobre el metaverso.
—Supuestamente organizan esta competencia de diseño inteligente para estudiantes de todas partes, pero en realidad es una oportunidad para reclutar talento.
—Escuché que el ganador del primer lugar no solo recibirá créditos extra por parte de la escuela, sino que obtendrá una inversión total del Grupo Villalobos.
—A los Benítez no nos hace falta esa inversión, claro, pero como presidente del consejo estudiantil, me obligaron a dar el ejemplo.
—No sé qué pretende Nadir, pero Mauricio le ha apostado todas sus fichas a Victoria.
—Nina, ¿por qué preguntas de repente?
Nina salió de sus pensamientos. —Lo he pensado mejor. Es raro tener la oportunidad de ganar créditos extra, no puedo dejar pasar una competencia tan significativa. Liam, hazme el favor de inscribirme.
Liam se quedó atónito. —¿A alguien como tú le importan esos puntitos de la academia?
Nina: —Tengo que sacar la puntuación perfecta incluso en el examen de admisión a la universidad; no puedo desperdiciar otros puntos. Al final, todo suma.
No solo se había quedado con su casa y su dinero, sino que lo había puesto en la lista negra permanentemente, sin importarle en absoluto el lazo familiar.
Nina cerró el coche con calma y señaló con la barbilla al grupo de hombres. —¿Qué piensan hacer ellos con esas herramientas en mi casa?
La ira de Gonzalo aumentó. —¿Qué van a hacer? Pues tirar la puerta y romper ese letrero.
Nina encendió la cámara de su celular e hizo un gesto hacia Gonzalo. —Adelante, que empiece el espectáculo.
Gonzalo la fulminó con la mirada. —¿Qué quieres decir?
Nina: —¿No van a vandalizar y robar? Estoy guardando evidencia para que no haya confusiones con la policía.
Gonzalo casi se atraganta del coraje.
Les hizo una seña a los hombres con las herramientas para que se detuvieran y, una vez que se alejaron un poco, le dijo a Nina conteniendo la furia: —Siéntate, tenemos que hablar.

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