Las luces, que antes brillaban con fuerza, se atenuaron al instante.
—¿Qué onda con ese rayo? Mi computadora está sacando humo —exclamó alguien.
—La mía también —dijo otro.
El empleado los miró con disculpa.
—Como pueden ver, el sistema interno colapsó. Si quieren divorciarse, tendrán que venir otro día.
Visto lo visto, Máximo supo que seguir insistiendo sería una pérdida de tiempo.
Le hizo una seña a Nina con la mirada.
—Vámonos.
Sin divorcio y con las actas de matrimonio perdidas, Máximo y Nina salieron del Registro Civil uno tras otro.
—¿Hay alguna otra forma de divorciarse rápido? —preguntó Nina.
—Tendré que consultarlo con mi abogado —dijo Máximo, sin saber qué sentir en ese momento.
—Te lo encargo —asintió Nina.
Ramiro se acercó con el coche.
—Máximo, ¿todo listo? Señorita Villagrán, ¿a dónde va? ¿Quiere que la llevemos?
Nina miró la camioneta ejecutiva.
—No, gracias. Me mareo en coche. Pero gracias de todos modos.
Mirando la espalda de Nina mientras se alejaba, Ramiro comentó pensativo:
—Parece que la señorita Villagrán le tiene fobia a su camioneta.
Al notar que la expresión de Máximo no era normal, Ramiro preguntó qué había pasado.
Máximo le contó sobre los dos incidentes con los rayos, lo que dejó a Ramiro maravillado.
—Esas cosas no parecen coincidencia, más bien parece que alguien lo hizo a propósito.
—¿Eso es todo?
Ramiro mostró algo de vergüenza.
—Por el momento, es todo lo que se puede encontrar. Por cierto, Máximo, anoche arrestaron a varios médicos del hospital privado donde está internado Ángel, por tráfico de órganos.
Máximo arqueó una ceja, indicándole que continuara.
—El denunciante entregó pruebas muy sólidas. No solo arrestaron a los implicados, sino que el hospital enfrenta una clausura.
Máximo se quedó pensativo. Que ocurriera algo así de repente le hacía preguntarse si Nina tenía algo que ver.
—Hay una cosa más.
Recordando algo, Ramiro sacó su celular y le mostró un video a Máximo.
—Esto fue grabado ayer en la Zona Cero.
En el video, una mujer de cabello largo y con cubrebocas le aplicaba acupuntura con gran destreza a un hombre colapsado en el suelo. La imagen duraba apenas unos segundos, sin contexto claro, y no se veía gran cosa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja
Como puedo hacer para registrarme...