Cintia sonrió con un toque de sarcasmo. —No se perdería una oportunidad así para brillar.
—Los séptimos Juegos Estudiantiles de Puerto Neón se celebrarán en dos meses. El vicerrector le encargó la tarea de los arreglos musicales a Esperanza, preparándose para sorprender a todos cuando salgan los atletas...
Cintia se tragó el resto de las palabras.
Golpeó suavemente el brazo de Nina y le advirtió en voz baja: —Alguien viene con malas intenciones.
Siguiendo la dirección que señalaba Cintia, vio a Victoria caminando hacia ellas con cara de pocos amigos.
—Nina, tenemos que hablar.
Ese tono arrogante y mandón le pareció muy gracioso a Nina.
—No te conozco bien, no tenemos nada de qué hablar.
—Además, te doy una advertencia: veo una sombra oscura sobre ti; hoy vas a sangrar.
—Si no quieres terminar muy mal, lárgate y deja de buscar protagonismo frente a mí.
Victoria sintió que Nina le estaba echando la sal.
Le bloqueó el paso a la fuerza y preguntó groseramente: —¿Qué relación tienes exactamente con el señor Máximo?
Cintia: —......
¿A esta Victoria se le metió agua al cerebro?
¿Quién se cree que es para lanzar tal cuestionamiento a la cara de alguien?
Los que no sabían la verdad pensarían que Victoria era la esposa legítima de Máximo y Nina la amante que él mantenía fuera.
Al ver la cara llena de celos de Victoria, Nina le susurró al oído:
—Dormimos en la misma cama todas las noches, ¿tú qué crees que somos?
La mente de Victoria imaginó instantáneamente escenas íntimas de Nina y Máximo en la cama.
¡Imposible! ¡Eso es imposible!

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja