Al ver el nombre del remitente, abrió los ojos con furia.
¡Nina! Esa plaga todavía se atrevía a enviarle mensajes.
Al mismo tiempo, Victoria también vio el nombre del remitente.
Su intuición le dijo que ese mensaje de Nina la enviaría al infierno.
Intentó arrebatarle el teléfono a Gonzalo de un manotazo, pero él reaccionó a tiempo y la esquivó.
—¿Qué haces?
Victoria intentaba quitarle el teléfono como una loca.
—¡No veas ningún mensaje relacionado con Nina!
Gonzalo pensó que su hija estaba mal de la cabeza; la empujó con fuerza y abrió el mensaje sin dudarlo.
Era un archivo de audio.
El audio grababa claramente las voces de dos personas: Nina y Victoria.
Nina: «Adivina, si tu querido papi supiera que cambiaste los resultados de compatibilidad de riñón entre tú y yo, ¿te llevaría al quirófano para sacarte el riñón?»
Victoria: «¿Tú... qué estás diciendo?»
Nina: «A estas alturas, ¿para qué hacerte la loca?»
«La que realmente es compatible para donarle el riñón a Ángel eres tú, no yo».
«Cuando te enteraste, usaste medios técnicos para intercambiar nuestros resultados...»
Con cada frase que escuchaba, el rostro de Gonzalo se oscurecía más.
Miró a Victoria, que estaba llena de pánico, como si viera a un monstruo, y preguntó palabra por palabra:
—¿Así que el riñón compatible para Ángel es el tuyo y no el de Nina?
Victoria negó con la cabeza, aterrorizada.
—No, no es cierto, ¡Nina está diciendo tonterías!
***
Al mismo tiempo, en Bahía Azul.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja