Nina bromeó con él un rato antes de ponerse seria:
—Firmar o no es lo de menos, lo importante es participar. Además, piénsalo bien antes de retirar la inversión de la Academia Omega. Mauricio no es amable conmigo, pero tengo que darle la cara al rector Nadir. Si se entera de que el Grupo Orca retiró los fondos por mi culpa, capaz que viene a buscarme a Bahía Azul para reclamarme.
Máximo no dijo sí ni no. Retirar o no la inversión dependía de si Nina se quedaba en la academia. En cuanto al malagradecido de Mauricio, tenía que darle una lección.
Mientras desayunaban, Ramiro envió varios mensajes. Mauricio, al enterarse del retiro de fondos, quería ver a Ramiro urgentemente para preguntar por qué. Máximo solo respondió: «Ignóralo».
En la mesa, Máximo le sirvió a Nina algunos platillos que le gustaban.
—Ya que no tienes que ir a la escuela estos días, ¿por qué no sales a comer o de compras con tus amigos?
Máximo no sabía mucho del Instagram de Nina, solo que tenía amigos influyentes en Puerto Neón, incluida Alicia, la supuesta novia de Santino. Con todo lo que pasaba, Máximo no quería que Nina se encerrara en casa.
Nina dejó de mirar las noticias y dijo mientras tomaba sopa:
—Para ellos, yo todavía estoy en el centro de detención.
—¿Saben que estás detenida y no hacen nada?
Máximo había oído hablar de Isaac, el «dios de la guerra» legal. ¿Cómo permitía que Nina estuviera encerrada?
—Les avisé que quería usar eso como cebo para sacar a mi papá, y les dije que si alguien arruinaba mi plan, se las verían conmigo. Así que se quedaron quietos.
Máximo no supo qué decir. Nina, con el apoyo incondicional de sus amigos, hacía lo que quería. ¿No temía meterse en un hoyo del que no pudiera salir?

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