Entrar Via

No Tan Bruja romance Capítulo 259

Nina levantó cinco dedos.

—Son mis honorarios, precio fijo. Luego les daré una lista; quiero todo lo que pida listo antes del primer día del próximo mes.

—Por favor, proporcione una cuenta, señorita Villagrán —dijo Benjamín—. Le transferiremos los quinientos mil ahorita mismo.

Nina frunció el ceño.

—¿Quién dijo que cobro quinientos mil?

Benjamín se quedó pasmado.

—¿Acaso dije poco? ¿La señorita Villagrán cobra cinco millones?

Aunque cinco millones para resolver esto era un lujo, a la familia Corbalán lo que le sobraba era dinero.

Y más tratándose de la señorita Villagrán, la compañera elegida por el señor Máximo.

Aunque pidiera cincuenta millones, el señor Máximo no pestañearía.

Nina puso los ojos en blanco.

—Quinientos pesos son suficientes. Ese es el precio de mercado actual. Si hay cargos extra, les aviso.

Era solo una pequeña purificación; cobrarles medio millón sería un robo a mano armada.

Máximo, Yeray y Benjamín se quedaron sin palabras.

¿Solo quinientos pesos?

Cualquier astrólogo veterano que la familia Corbalán contratara cobraba al menos doscientos mil de entrada.

Que Nina pidiera solo quinientos pesos, para alguien del nivel de consumo de Máximo, sonaba a chiste.

—Nina, de verdad, puedes cobrar más, lo que sea —insistió Máximo.

Él sentía que, incluso si Nina no cobrara, él no la dejaría con las manos vacías.

Pero Nina era muy terca con sus tarifas.

—Es el precio fijado por la escuela de brujería, no es lo que yo quiera cobrar. Y de lo que cobre, debo donar la mitad a la caridad según las reglas.

Máximo recordó que la vez que vio su transmisión en vivo adivinando el futuro, también donó la mitad de las ganancias.

—Está bien, cobra como digas y yo pago como digas.

Señaló el lugar excavado:

—¿Tapamos esto ya?

Nina asintió.

En menos de medio minuto, un talismán del tamaño de una palma estaba listo.

Nina sostuvo el talismán entre sus dedos y recitó un hechizo en voz baja:

—*Puritas lunae, serva me in pace*.

Tras el hechizo, el talismán pareció ser bendecido por la luz de la luna, emitiendo un tenue resplandor plateado.

Colocó el talismán sobre los huesos.

Y en ese momento, la atmósfera pesada de los alrededores cambió de golpe.

El aire empezó a circular, los pájaros regresaron a sus nidos.

Los peces koi en el estanque recuperaron la vida, moviendo la cola alegremente.

Si no lo hubiera visto con sus propios ojos, Yeray jamás creería que tal brujería existía, ni que la señorita Villagrán fuera una bruja de verdad.

—¿Qué es esto? ¿Por qué todo se calmó? —preguntó Yeray.

Nina explicó sin darle importancia:

—Puse un hechizo lunar de purificación en el talismán. La luz de la luna es brillante y suave, capaz de sellar temporalmente la energía maligna de la zona de sombras. Pero este talismán de luna solo dura siete días.

—A menos que se purifiquen las almas de los muertos de una vez por todas, en siete días la maldición volverá.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja