Cuando estaba en el auto, solo le pareció que la chica que hablaba por teléfono tenía una figura alta y un rostro bonito.
Especialmente la forma en que sostenía ese misterioso bolígrafo; era difícil no atraer la atención de los demás.
Al acercarse, se dio cuenta de que esta chica era una obra de arte andante.
Su cuerpo, su rostro y su aura eran de esas pocas cosas que logran asombrar a cualquiera.
Nina contuvo el impulso de poner los ojos en blanco.
—Lo siento, esa excusa me da ganas de vomitar. Si quieres ligar, pásale adentro.
Dicho esto, entró al bar sin volver la cabeza.
El hombre no se molestó por el rechazo de Nina; al contrario, su sonrisa se hizo más profunda.
Ordenó a su asistente:
—¡Investiga! Quiero todos los datos de esa chica en doce horas.
Dentro del Zona Cero, Isaac y Alicia estaban sentados platicando de cualquier cosa.
Al ver que Nina regresaba de su llamada, Alicia le empujó el cóctel que había pedido para ella.
—Tu favorito, un Alexandra.
Uno de los pocos cócteles con lácteos: brandy, licor de cacao y crema fresca.
El sabor ligeramente embriagante que más le gustaba a Nina.
Nina se sentó junto a sus dos amigos, tomó el cóctel y bebió un sorbo.
Isaac preguntó:
—¿Nadir te dijo que regresaras rápido a clases a la Academia Omega?
El escándalo del «homicidio» había causado gran conmoción en internet.
Afortunadamente, Isaac y Alicia conocían un poco sobre lo que pasó años atrás.
De no ser así, con ese video tan realista, tal vez ellos también habrían creído que Nina realmente mató a alguien.
Nina se bebió más de la mitad de la copa de un trago.
—Además de obligarme a ir a clases, quiere que encuentre la forma de evitar que Grupo Orca retire su inversión.
Isaac se había enterado recientemente de que Nina vivía con Máximo.
El destino es curioso; dos personas que no tenían nada que ver terminaron durmiendo en la misma cama.

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