Alicia era alguien que sabía disfrutar el momento. Santino tenía dinero y era guapo, y si era necesario, le servía de respaldo.
Así, pasaron de usarse mutuamente a apreciarse el uno al otro.
Sin darse cuenta, llegaron a donde estaban hoy.
La voz de Isaac continuaba:
—La familia Villalobos tiene cuatro hijos. El mayor es Renato Villalobos, el heredero con gran poder en Grupo Villalobos.
—El segundo es Dylan Villalobos, ese presumido que nos saludó.
—No subestimes a Dylan, es un genio médico.
—Dicen que desde muy joven lideró equipos que desarrollaron muchos proyectos impactantes.
—La industria de la medicina estética, por la que la familia Villalobos es famosa y que adoran miles de mujeres, le debe mucho a Dylan.
—La tercera hija, Nancy Villalobos, es una belleza famosa en Puerto Neón.
—Tiene mala salud desde niña, dicen que leucemia, así que siempre está recuperándose en el extranjero y no pasa mucho tiempo aquí.
—El cuarto hijo, Bruno Villalobos, estudia en la Academia Blackwood, que está al mismo nivel que la Academia Omega en Puerto Neón.
—Bruno siempre ha sido popular en la escuela, y con el respaldo de la familia Villalobos, es obvio que su futuro es brillante.
Isaac les explicaba todo esto.
Nina, por su parte, se recargaba perezosamente en el sofá, cruzando miradas con Dylan, quien volteaba hacia allá de vez en cuando.
Las luces intermitentes del bar iluminaban el rostro de Nina, haciéndola parecer un ángel oscuro capaz de robar almas.
Su belleza era arrolladora.
Si no fuera porque emanaba un aura que gritaba «aléjate», quién sabe cuántos hombres se habrían acercado a saludar.
Alicia notó el cálculo en los ojos de Nina y preguntó en voz baja:
—¿La familia Villalobos te hizo algo?
Nina no se lo ocultó.
—Lo que pasó hace un año tiene que ver con ellos.
Alicia e Isaac se quedaron pasmados al mismo tiempo.
Especialmente Isaac.
Máximo: [Manda ubicación, voy por ti.]
Nina: [No sé hasta qué hora beberé, duérmete tú.]
Máximo: [Manda ubicación.]
Nina: [Cuando la mujer tiene compromisos fuera, el hombre debe aprender a portarse bien.]
Máximo:
Este mensaje tan cómico fue leído palabra por palabra por Ramiro, quien estaba sentado al lado de Máximo.
Máximo también acababa de terminar un día ajetreado.
Por fin tuvo un momento libre y quiso preguntar si Nina había vuelto a Bahía Azul, pero recibió esa respuesta tan absurda.
Ramiro se obligó a no reírse.
Máximo contuvo el impulso de seguir enviándole mensajes a Nina y miró a Ramiro de reojo.
—¿Adivina dónde está?

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