Daniel apenas había regresado a la empresa cuando su asistente le informó que Renato ya llevaba tiempo esperándolo.
Daniel caminó a paso veloz hacia la oficina.
Renato estaba bebiendo té, de la cosecha más reciente de este año. Aunque Daniel era el más relajado e informal del grupo, sus gustos eran los más conservadores.
Al ver entrar a Daniel, Renato dejó la taza sobre la mesa.
—¿Qué onda con tus gustos? ¿Tan joven y te gustan esas cosas de viejito?
—No le sabes —respondió Daniel.
¿Acaso a fuerza le tenía que gustar el café? Él odiaba esas cosas... Cada vez que iba con Renato o buscaba a Alonso, siempre le ofrecían café, esa bebida amarga que sabía a quemado. Mil veces mejor el té.
Daniel se aflojó la corbata y se sentó frente a Renato.
—¿A dónde fuiste? —preguntó Renato.
Últimamente, Daniel pasaba casi todo el día en la empresa o se iba de viaje de negocios. Era raro que saliera en horario laboral.
Daniel encendió un cigarro.
—Fui a buscar a Estrella.
Renato se quedó callado.
¡Estrella, otra vez Estrella!
De solo mencionar a Estrella, a Renato ya le empezaba a doler la cabeza.
—¿Alonso te mandó? —preguntó.
Últimamente, Alonso tenía la cabeza hecha un lío por culpa de Estrella, y los asuntos de la empresa se estaban complicando. Ellos, que tenían colaboraciones con el Grupo Echeverría, también se veían afectados por el escándalo que armaba Estrella.
Daniel dio una calada al cigarro y soltó un «mjm» afirmativo. En su voz se notaba claramente la impaciencia.
—¿Y qué dice Estrella? —insistió Renato.
—¡Que no se divorcia!
Renato se quedó mudo.
—¿Sabes algo que yo no sé?
—El Grupo Echeverría... esta vez probablemente no la libre —sentenció Daniel.
Renato sintió un vuelco en el corazón al escuchar eso.
—¿Qué? No, espera... ¿De verdad a Marcelo le gusta tanto Estrella? —Renato miró a Daniel, estupefacto.
Daniel guardó silencio.
¿Que si a Marcelo le gustaba Estrella? Gustar, seguro le gustaba... Pero...
—Si fuera solo porque a Marcelo le gusta Estrella, las cosas no habrían llegado a este punto.
—¿Acaso no es grave la situación actual?
—Lo de ahora... todavía no es lo peor.
Al decir esto, Daniel miró fijamente a Renato. Renato, al toparse con la profundidad en la mirada de Daniel, sintió que le faltaba el aire, angustiado por el futuro de Alonso. Solo con ver los ojos de Daniel, parecía que ya podía visualizar el final del Grupo Echeverría.

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