Por lo tanto, en toda su relación con Alonso, ella no había sido más que una completa ingenua.
—¿Y ya supiste algo de Alonso? —preguntó Violeta casualmente, dejando de lado su propio drama con Renato.
Para ser franca...
A los ojos de Violeta, Estrella debía terminar con este teatro con Alonso lo antes posible.
Si no le ponía un alto.
A saber con qué sorpresita iba a salir después.
La familia Echeverría estaba acabada, así que seguramente en este punto Alonso la odiaba a muerte. Por lo mismo, urgía cortar por lo sano de una buena vez.
—Está en Mar de Ámbar.
—¿Ya lo encontraron? ¡Pues mándalo agarrar y escápate ya!
La solución de Violeta no podía ser más simple y directa.
Con un tipo como Alonso, de verdad no convenía tener ya ningún tipo de trato.
—Lo dudo. No creo que lo podamos agarrar —contestó Estrella.
—¿Cómo que no? ¿Ni siquiera tu hermano puede?
Esa respuesta de Estrella le parecía a Violeta el colmo del absurdo.
¿Qué locuras andaba diciendo?
Tenía el respaldo de la poderosa familia Harrington. En estos días, ¿había algo que no pudieran lograr?
—Mar de Ámbar es territorio de un rival de mi hermano, así que su gente no puede ir tan fácil hasta allá.
—Pues dile a la gente de Marcelo que vaya, ¿no?
Si los hombres de Callum no podían acercarse, siempre estaba la opción de Marcelo.
Lo que Marcelo había construido todos esos años en el extranjero no era algo que se pudiera tomar a la ligera.
—Aparte, tú y Marcelo tienen que esperar a que te divorcies para poder formalizar lo suyo, ¿verdad?
Para Violeta, no solo Estrella se moría de ganas por firmar los papeles.
Seguramente Marcelo estaba igual o más ansioso por que eso sucediera rápido.
Estrella suspiró, pero no dijo nada.
Hablar de Marcelo la ponía pensativa...
A veces, la gente y los asuntos no eran tan transparentes como parecían por encima.
Su situación con Marcelo también se sentía como si tuviera un nudo en la garganta.
Aunque Callum confiaba ciegamente en él...
Desde cierta llamada, la espinita de la duda seguía atorada en la mente de Estrella, y no se le quitaba con nada.
Al notar su silencio, Violeta insistió:
Estrella guardó silencio otra vez.
¡Iba a estar en chino!
Eso era seguro...
Al menos, de momento, así pintaban las cosas.
—¡Híjole! ¿Y ahora qué vas a hacer? Qué relajo armaste... Si hubieras sabido esto, a lo mejor ni te vengabas de Alonso.
Tanto alboroto para arruinar a la familia Echeverría...
Al ver las consecuencias, a Violeta le empezaba a parecer que no valió tanto la pena el esfuerzo.
—No importa lo que pase, me voy a divorciar. Es solo cuestión de tiempo.
—El detalle es si de verdad decide fastidiarte toda la vida nomás para que tú y Marcelo no se puedan juntar.
Era muy probable que Alonso tuviera justamente esa idea rondándole la cabeza.
Usaría eso como su retorcida manera de vengarse de ella...
—Hubiera estado mejor si le hubieras dado alguna oportunidad de salvación a la familia Echeverría en su momento; cuando él todavía intentaba ayudarlos, él mismo te habría dado el divorcio sin pensarlo —comentó Violeta.
Después de todo, así fueron las cosas.
Cuando Alonso vio con qué furia se había ido Estrella contra la familia Echeverría, incluso llegó a considerar en serio firmarle el divorcio a cambio de detenerla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...