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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 808

—Yo... —intentó decir Violeta.

—Tranquila. Ahorita tengo que ir a ver a la familia Ibáñez.

Al principio, había pensado en llevarse a Violeta con él. Pero al considerar la actitud con la que seguramente los recibirían, desechó la idea.

Violeta estaba pasando por un momento muy sensible. Si la llevaba y terminaba presenciando una mala situación, era probable que volviera a echarse para atrás.

Finalmente, ante la insistencia de Renato, Violeta asintió.

—Está bien.

—Así me gusta. —Renato le pellizcó suavemente la mejilla y sonrió.

Tras dejar tranquila a Violeta, Renato se fue directo con la familia Ibáñez. Antes de salir, le encargó al ama de llaves que le prepararan de comer algo adecuado para el embarazo.

Apenas él puso un pie afuera, Violeta le marcó a Estrella. Al parecer estaba muy ocupada, pues contestó justo cuando la llamada estaba a punto de mandarla a buzón.

—¿Ya interrumpiste el embarazo? —preguntó Estrella apenas contestó, sin darle tiempo a Violeta de hablar.

Violeta se quedó sin palabras. Al escuchar esa pregunta, sintió un vuelco en el corazón. De por sí el tema del bebé ya la tenía agobiada, y eso solo le puso un nudo en la garganta.

Aunque Renato le había dicho que le dejara todo a él y que se iba a encargar, Violeta lo sabía mejor que nadie... Ese problema no iba a ser nada fácil de resolver.

—Todavía no —respondió Violeta.

—¿Cómo que no?

—¡No, aún no!

Estrella guardó silencio.

—Ayer me topé a Daniel, y de ahí no dejó de seguirme. Hoy fui a la clínica, ya hasta me habían puesto la anestesia, ¡y de repente llegó Renato y me bajó de la camilla!

—¿Llegó justo cuando ya te habían puesto la anestesia?

¿De verdad no había logrado detenerlo?

—¿Miedo? —Estrella se sorprendió—. ¿Miedo de qué?

—¡De que el tiempo se me venga encima y no se resuelva nada! —respondió Violeta.

La postura de Renato ahora mismo era muy clara: sin importar si lograba o no convencer a los mayores de su casa, él quería tener a ese hijo a toda costa. Pero ella... ella no estaba dispuesta a traer a un niño al mundo dentro de una relación que nadie aprobaba.

—Pero, cuando decidiste andar con Renato, ¿qué pasaba por tu cabeza? —le preguntó Estrella.

Violeta se quedó callada. ¡Esa pregunta había dado directo en la llaga!

—Me parece que tienes las cosas bastante claras —añadió Estrella—. Has pensado en todos los pros y los contras, y sabes en qué te estás metiendo. Entonces, ¿por qué le diste el sí cuando te empezó a buscar?

—¡Porque no me dejaba en paz, se portó súper insistente! —se justificó Violeta.

Estrella no supo qué responder a eso.

Bueno... en ese caso, la situación sí que estaba para jalarse los cabellos.

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