Y con eso, ¡hizo que Palmira le colgara el teléfono muerta del coraje!
Por fin, la habitación se quedó en silencio...
Renato se volvió hacia Violeta, quien todavía estaba acomodando sus cosas. Irritado, se acercó, le arrebató la ropa de las manos y la aventó al suelo.
—¿Qué te pasa? —le reclamó Violeta.
—¿Todavía le sigues con esto? —exclamó Renato.
Él se estaba peleando a muerte con su familia, ¿y ella salía con que se quería ir?
Violeta estiró el brazo para recuperar su ropa.
—¿Quién es el que no tiene llenadera entre los dos?
Pero Renato la esquivó y no logró quitarle las cosas.
—¿No te das cuenta de que te estoy defendiendo a capa y espada?
Acababa de gritarle a su propia madre por teléfono, ¿acaso estaba sorda o qué?
—Ya pasé de la edad en que me daban una bofetada y luego me contentaban con un dulce.
A Violeta no se le olvidaba cómo la había tratado el día de ayer.
¿Acaso él creía que con esto iba a borrar todo lo que pasó?
Lástima...
Un solo incidente bastaba para verle la verdadera cara. Ella no era tan ingenua como para dejarse enredar fácilmente.
Al escuchar su respuesta, Renato sintió que le iba a dar un ataque de histeria.
—¿Cuál bofetada? ¡Sé más justa, por favor! —exclamó él—. ¡Qué exageración!
Hablaba como si él le hubiera hecho algo imperdonable.
Esta vez, Violeta guardó silencio y se limitó a clavarle la mirada.
Pasaron apenas unos segundos antes de que él, incapaz de aguantarle la mirada, cediera:
—Ya, ya, ya, la culpa es mía. Me equivoqué, ¿contenta?
¡Me llevaba la fregada!
—¿Equivocarte? ¡Por favor, tú nunca te equivocas!
—Todo esto es por cómo me comporté ayer con lo de Adara, ¿no? ¡Pues lo cambio y punto! ¡Te prometo que voy a cambiar!
—No me interesa que cambies, ni tampoco tengo intenciones de intentarlo.
Tratar de cambiar a una persona era un proceso agotador.
La esencia de alguien no se arreglaba de la noche a la mañana, por eso ella jamás se propuso transformar a Renato.
Renato enmudeció.
¡Escucharla hablar con esa indiferencia de verdad lo sacaba de quicio!
—Ya dime, ¿qué carajos quieres que haga entonces?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!