Capítulo 107
Chloe admiraba la vista del mar abierto desde la barandilla; hacía tiempo que no estaba en el mar.
Tal vez desde que se casó con Dante, pues siempre permanecía en la mansión a la espera de cualquier indicación de su esposo. Había olvidado lo hermoso que era el mar y los gratos recuerdos llenos de felicidad que tenía.
Dante la observaba desde atrás, disfrutando de cómo sus nalgas redondas y firmes resaltaban en el bikini blanco. Verla así, distraída, le daba ese aire de inocencia que empezaba a agradarle más de lo normal. Se acercó a ella y se colocó a su lado, apoyando los antebrazos en el metal de la barandilla.
- Me gusta, hacía mucho que no veía el marsusurró Chloe con una sonrisa cargada de ternura en su rostro.
Dante entrecerró su mirada sin poder apartar sus ojos azules del tierno rostro de su esposa. Seguía sin creer que no se hubiera percatado de lo hermosa y sexy que era ella en cuatro años de matrimonio; quería justificarse dado que su unión solo fue un acuerdo en el que él no estaba para nada interesado.
Chloe giró su cabeza hacia él, encontrándose con sus gélidos azules clavados en ella. Esa mirada fría y distante que le había dedicado durante cuatro años no estaba; había sido reemplazada por algo diferente, algo que ella no lograba entender aún.
Dante extendió una mano y, con lentitud, apartó un mechón de cabello que el viento había pegado a la mejilla de ella. Sus dedos rozaron su piel, bajando por su mandíbula hasta detenerse en su nuca.
- ¿Te pongo bloqueador? - Propuso Dante con su ronca voz cargada en seducción.
Claro - Respondió Chloe, sin imaginarse de las oscuras intenciones de Dante.
Ambos caminaron hasta los camastros situados en la parte más privada de la cubierta. Dante tomó el bote de crema mientras Chloe se sentaba en uno de los camastros.
- boca abajo, Chloe - Ordeno.
Ella obedeció sin rechistar y se recostó sobre el camastro. Dante vertió la crema en sus palmas para templarla y luego la extendió sobre la espalda de su esposa. Sus movimientos eran lentos y firmes; empezaba en los hombros y descendía por toda la columna, hasta llegar al inicio de sus nalgas, donde la tela blanca del bikini apenas cubría su piel.
- ¿Dante? - jadeó Chloe al sentir que las manos de él se deslizaban bajo la tela del bikini- Pueden vernos.
- Tranquila. Tienen órdenes de no acercarse - respondió él con total despreocupación.
Con una mano apretaba una de sus nalgas con fuerza posesiva, mientras que con la otra deshacía con destreza el nudo del top del bikini. Chloe sintió cómo la prenda se aflojaba.
- Además, solo estoy poniéndote bloqueador - susurró con voz ronca.
Chloe se mordió los labios, rindiéndose a la supuesta "aplicación" de su esposo. Sintió cómo ambas manos, cargadas de crema y deseo, bajaban con una lentitud tortuosa desde sus nalgas hasta recorrer sus muslos, mientras sus dedos rozaban peligrosamente la entrepierna de Chloe en cada pasada.
- Date la vuelta - le ordenó Dante.
Chloe obedeció, girándose sobre el camastro mientras sujetaba el top desatado contra sus tetas para no quedar totalmente expuesta. Dante continúo aplicando bloqueador sobre su vientre haciendo movimientos circulares.
- Joder, Dante...- Gimió Chloe apretando sus muslos.
- Lo sé...- Respondió Chloe, Chloe, aturdida por el cambio repentino y con las tetas al aire, lo miró alejarse un paso.
Dante se inclinó para recoger el top del bikini y se lo entregó.
¿Quieres comer algo? - preguntó, mientras observaba a Chloe ponerse la prenda.
Ella solo se encogió de hombros, manteniendo la mirada baja e incapaz de sostenerle el contacto visual tras la tensión de hace un momento. Dante sonrió al notar la confusión en su rostro; se inclinó hacia ella, llevando su mano a su mentón para levantarle el rostro y obligarla a mirarlo.
- Yo solo quiero... - dijo Chloe, pero calló de inmediato.
Lo que ella quería era algo que Dante jamás le podría dar: amor. Sin embargo, ese sentimiento ya no formaba parte de sus planes. Chloe había decidido vengarse, obligar a Dante aarrastrarse por cada momento de abandono durante esos cuatro años y por la humillación de sus infidelidades. Sabía que su única arma real contra él era su cuerpo; si no podía tener su corazón, lo convertiría en un adicto a su piel, algo mucho más oscuro y fuerte que el amor que alguna vez anheló.
Dante la observó en silencio, mientras su pulgar delineaba con parsimonia el contorno de sus labios. Había algo en ella, una mezcla de pureza y vulnerabilidad, que hacía que su cuerpo reaccionara de formas inexplicables, incluso nuevas para él.
Ella era hermosa, y esa ternura que desprendía, a pesar de sus intentos de rebeldía, despertaba en Dante un instinto protector incluso contra él mismo.
- Te voy a conquistar, Chloe - susurró.
La declaración dejó a Chloe en shock. Antes de que ella pudiera reaccionar Dante se acercó lentamente y unió sus labios en un beso tierno y pausado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....