Capítulo 307
Xavier y Natalia se movilizaban en la zona superior con todos sus hombres. Habían manejado bien el ataque desde el inicio, pero pronto comenzaron a ser superados en numero debido a la cantidad de refuerzos que subían desde la parte subterránea del invernadero, una cifra que desconocían.
- Volkov. Entra ya -Siseó Xavier por el intercomunicador.
- Ya estoy aquí -respondió Volkov.
Natalia vio entrar a los hombres de Aleksei Volkov, quienes abrieron fuego de inmediato contra el enemigo. Aleksei avanzó rodeado por su escolta, localizó a Xavier Forges y le asintió con la cabeza.
- Vete, me haré cargo de aquí -Ordeno Volkov con firmeza.
Su función en ese momento era servir de apoyo, ya que Xavier era el único que debía acabar con Vicenzo Greco para asumir el control de la organización.
Xavier asintió y miró a Natalia. Pensó en dejarla ahí por seguridad, pero ella tenía el objetivo de encontrar a su hermano menor.
Sigue cada una de mis órdenes sin titubear -le dijo con seriedad.
- Lo prometo -respondió ella, aliviada de que la dejara ir.
Ambos se escabulleron en medio del tiroteo y avanzaron hacia uno de los ascensores para bajar al subterráneo, donde estaba el nuevo invernadero.
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Luka caminaba al frente, mientras Dante lo seguía con Chloe detrás de él. Dante la mantenía firmemente sujeta de la mano, sin soltarla por nada del mundo. De pronto, el eco de unos pasos firmes y varias voces resonó más adelante.
- Ya vienen - alertó Luka, deteniéndose.
Dante se tensó de inmediato y tiró de Chloe hacia él para abrazarla contra su cuerpo. Sabía que debía protegerla a ella y a su hijo, y en ese momento solo esperaba que Xavier llegara a tiempo para sacarla de ese lugar.
Un grupo de hombres llegó por el frente. Luka suspiró y los contó rápidamente: eran diez. Podía acabar con ellos, pero sabía que antes de que eso pasara llegarían más. Aun así, no dudó en lanzarse al ataque y empezó a pelear. Aquellos hombres no llevaban armas de fuego, sino tranquilizantes, pues la vida de Dante y Luka era esencial para los experimentos de Vicenzo Greco.
Dante observaba cómo el joven golpeaba a cada hombre sin temor de acabar con sus vidas. Era obvio que se debía a todo el químico que había ingerido en todos esos meses; su cuerpo no estaba limpio.
Chloe se aferró al agarre de Dante y cerró los ojos con fuerza, pues no quería seguir viendo esa masacre.

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