Capítulo 308 Dante trató de acercarse, pero más hombres llegaron y los rodearon, de manera que la visión hacia Chloe quedó completamente bloqueada.
Luka no lo dudó más y sacó discretamente el estuche donde contenía la jeringa ya lista con la droga. Por fortuna tenía dos; retrocedió unos pasos hasta chocar espalda con espalda contra Dante y le pasó una discretamente.
- Solo suminístrate la mitad -murmuró Dante - Es lo que necesitas.
Luka asintió. Confiaría en sus palabras; después de todo, él era el sujeto número uno que fue compatible con esa droga.
Dante apretó la jeringa y, sin siquiera aplicársela aún, se abrió paso entre los hombres para tratar de llegar a Chloe, pero aquellos guardias comenzaron a lanzarse sobre él en masa, tratando de derribarlo por completo.
- ¡Dante! -gritó Chloe al ver cómo su esposo era sepultado por una pila de hombres.
Julián la tomó del cabello y tiró de él con fuerza, apuntando el arma directo a su cuello.
- Vamos, maldita -ordenó Julián, obligándola a retroceder.
Chloe trató de resistirse con todas sus fuerzas, clavando los pies en el suelo y sin apartar la mirada de Dante. No quería separarse de él por nada del mundo, mientras Arango la arrastraba a la fuerza hacia los pasillos traseros del subterráneo.
- ¡Dante, ayúdame! -gritó Chloe mientras se la Ilevaban por la fuerza.
Dante apenas logró ver cómo Chloe era obligada а alejarse de él. No podía permitir que volvieran a apartarla de su lado, y mucho menos que la dañaran a ella y a su bebé. Con todo el esfuerzo que le quedaba, movió la mano en la que sostenía la jeringa y la clavó en su pierna. Sintió el líquido pasar por su cuerpo. Sabiendo que no tardaría mucho en hacer efecto, dejó de forcejear de golpe para reservar cada gramo de su energía.
Luka se deshizo de un par de enemigos y trató de ayudar a Dante, pero antes de que pudiera llegar, la pila de hombres que lo sepultaban fue impulsada hacia atrás por una fuerza 0udunsobrehumana.
Dante se puso de pie con las manos en el aire y soltó un grito desgarrador. La droga se esparcía rápidamente por todo su cuerpo, haciéndolo sentir otra vez esa adrenalina de hace quince años; una furia que no podría controlar hasta recuperar a su esposa y tenerla de nuevo. a su lado.
Luka miró la escena, asombrado, hasta que su mirada se desvió hacia la jeringa tirada en el suelo, cerca de Dante. Se había inyectado todo el líquido.
Los hombres se lanzaron contra Dante, pero esta vez no eran rivales para él. Completamente controlado por la sustancia, comenzó a acabar con cada uno de ellos con golpes brutales y letales, rompiéndoles el cuello y las extremidades sin dudarlo.
A pesar de la cantidad de bajas, los refuerzos no dejaban de llegar al pasillo. Al ver que no podían detenerlo de cerca, los guardias cambiaron de estrategia: se mantuvieron a distancia y empezaron a dispararle los dardos tranquilizantes.
Varias dosis se clavaron en su cuerpo, pero la enorme dosis de droga que se había inyectado anulaba por completo el efecto del sedante, por lo que nada lograba frenar la furia y el avance de Dante Montenegro.
Luka salió de su asombro y empezó a ayudar a Dante; no había tiempo que perder en esos momentos, debían ir a salvar a Chloe.

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