Capítulo 117
Ivanna llegó a la dirección de la tarjeta con la mandibula apretada y el pulso acelerado. Era una ironía sangrienta: estaba cayendo en su propia trampa. Pero no podía evitarlo. Aleksei Volkov era el hombre ideal para ella, y la sola idea de compartirlo le revolvía las entrañas. No iba a permitir que unas putas baratas se encargaran de saciar a ese semental; ese privilegio, ese derecho de propiedad, le pertenecía únicamente a ella.
Al llegar al ascensor, los hombres de Aleksei, que custodiaban el lugar, le hicieron una reverencia y le abrieron paso de inmediato. Uno de ellos se encargó de presionar el botón del último piso, donde se encontraba Volkov. Ivanna entró en la cabina mientras las puertas se cerraban de par en par, sintiendo la impaciencia por llegar. Arriba, Aleksei esperaba la llegada de su futura esposa, sabiendo perfectamente que ella no tardaría en aparecer.
Finalmente llegó al piso indicado y las puertas se abrieron de par en par, revelando el lujoso penthouse. Aleksei estaba solo, sentado en un sofá de cuero con un vaso de whisky en la mano y la camisa abierta.
- Tardaste, preciosa - dijo Aleksei- Estaba a punto de llamar a esas putas.
Dejó el vaso sobre la mesa de centro y se levantó, soltando un gruñido ante la presión dolorosa en su entrepierna.
¿Por qué carajos me diste esa m****a? - preguntó caminando hacia ella, señalando su entrepierna - ¿Todavía preguntas, animal? Me mentiste sobre tu identidad - respondió Ivanna cruzando los brazos, manteniéndose firme a pesar de la tensión que emanaba el ruso.
Aleksei soltó una risa cargada de ironía; ninguno de los dos era un santo y ambos sabían que el engaño era su lenguaje común. Se detuvo frente a ella, acortando la distancia hasta que sus alientos se mezclaron.
Los dos mentimos - Dijo. - Pero olvidemos eso, ¿Por qué no te incas y me ayudas con esa boquita?
Aleksei se desabotonó los pantalones con brusquedad, liberando su miembro erecto y con las venas marcadas.
Ivanna no se hizo de rogar. Con una sonrisa cargada de malicia, se arrodilló frente a él. Sus manos se cerraron con firmeza alrededor de su miembro, comenzando a acariciarlo de arriba abajo con fuerza, mientras Aleksei echaba la cabeza hacia atrás y apretaba los ojos, soltando un gruñido.
Sin previo aviso, Ivanna lo tomó por completo en su boca. La succión fue profunda, Aleksei le enterró los dedos en el cabello, empujándola hacia abajo para forzar la garganta. Ella no retrocedió; intensificó el ritmo, usando su lengua para torturarlo mientras sus manos seguían trabajando la base.
- Joder ¡lvanna! - Gruño Aleksei.
Con los dedos hundidos en su melena, la obligó a profundizar, marcando embestidas brutales que ella recibía sin ceder un centímetro. Aleksei se tensó por completo, arqueando la espalda mientras descargaba toda su esencia directamente en su garganta. Ivanna lo sostuvo con firmeza, tragando cada gota del fluido espeso sin apartarse, mientras él soltaba un jadeo ronco.
Aleksei no le dio tiempo de reaccionar. La levantó de un tirón; seguía duro como una roca por el efecto de la droga y la rabia contenida. Esa noche apenas estaba comenzando. Sin mediar palabra, le arrancó el vestido de un solo tirón.
Ivanna quedó expuesta, vestida solo con un conjunto de encaje rojo que resaltaba contra su piel.
Me encantas. - Gruño Aleksei.
Ivanna sonrió ante esas palabras. No podía simplemente enojarse con él y rechazarlo; Aleksei Volkov era suyo, su futuro esposo y el semental que mejor la cogía. Se sentía orgullosa del desastre que había provocado en él. terminó de quitar la ropa interior hasta quedar desnuda; llevó sus manos a sus tetas y comenzó a pellizcar sus pezones sin dejar de sostenerle la mirada, provocándolo al límite.
Él no esperó un segundo más. La levantó en vilo, obligándola a enredar sus piernas alrededor de su cintura mientras sus manos la sujetaban con fuerza por las nalgas. Sin ninguna delicadeza, se posicionó y la penetró de una sola estocada profunda, arrancándole un grito.

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