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Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 116

- Te ayudaré... - susurró Chloe. Ahora se sentía tan culpable por haberle hecho esa pequeña broma y verlo en ese estado tan crítico.

Dante gruñó. Ella se acercó a él, pero antes de que Chloe pudiera siquiera ponerle una mano encima, Dante la empujó bruscamente, apartándola de su camino.

- No me jodas, Chloe - siseó, pasando ambas manos por su cabeza con desesperación- Te quiero lejos de mí...

Dante se dio la vuelta y subió las escaleras a zancadas. No fue a la habitación que compartía con Chloe, sino a su antigua recámara; sabía que no podía estar cerca de ella sin perder el control por completo.

Chloe se quedó quieta, procesando el rechazo mientras veía a su esposo alejarse para encerrarse solo. La culpa le pesaba, pero el portazo que dio Dante al entrar a la otra habitación le dejó claro que él no quería verla.

Dante entró al cuarto, se quitó la camisa de un tirón y se tiró al suelo, tratando de respirar hondo.

Vagos recuerdos llegaban a su mente; estar drogado de esa manera era un tormento absoluto.

Ni siquiera podía tolerar el hecho de saciarse con Chloe en ese estado. Para él, tomar a una mujer bajo el efecto de una sustancia era una aberración.

Chloe no pudo quedarse atrás. Entró a la habitación de golpe y encontró a Dante en el suelo, luchando contra sus propios instintos y contra esos recuerdos que lo atormentaban.

- ¡Largo! - Grito Dante furioso. - ¿Cómo pudiste hacerme esta m****a?

Caminó a paso firme hasta ella y se detuvo bruscamente a solo unos pasos. Esas imágenes que volvían a su mente eran un tormento que había intentado mantener en el olvido por muchos años, y verse en ese estado, vulnerable y drogado, era como revivir su peor pesadilla.

- Lo siento, yo...- Susurro con voz tembiorosa, retrocediendo unos pasos.

¿Lo siento? - repitió Dante, soltando una risa amarga y carente de humor - Crees que todo es un juego, pero estar así, sin control sobre mi propio cuerpo... es lo que más odio en este maldito mundo.

Dante dio un paso más, acortando la distancia, obligándola a chocar contra la pared, su mirada era fría, llena de un resentimiento que Chloe no terminaba de comprender del todo.

- Largo, Chloe. No quiero verte - Ordeno con su ronca voz.

Dante se volvió a alejar de inmediato. Caminó a pasos pesados hacia el baño mientras se desabotonaba los pantalones. Entró y cerró la puerta con un fuerte golpe, colocándole el seguro.

Chloe se quedó inmóvil tratando de procesar la reacción de Dante. No esperaba que fuera así; pensó que, en el peor de los casos, él simplemente cedería al deseo. Incluso ahora, la culpa la carcomía más; sentía que había algo oculto para que él actuara de esa manera ante una situación que, para cualquier otro, habría sido una oportunidad de placer.

Dentro del baño, Dante se metió a la regadera, dejando que el agua helada cayera sobre él.

Mientras aquellas memorias seguían atormentándolo, apretó sus ojos con fuerza, tratando de sacudir esas imágenes, pero era inútil; estar en ese estado le hacía revivir ese amargo momento de su vida.

Para él, estar drogado no era un juego erótico; era volver a ser la víctima que no pudo defenderse, el hombre que perdió la voluntad ante los deseos de alguien más.

Golpeó con fuerza la pared hasta desangrarse, combinando su sangre con el agua helada que caía sobre él.

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