Capítulo 122
Dante estaba en su estudio intentando concentrarse en unos documentos cuando Ilamaron a la puerta. No tuvo tiempo de responder, pues Ivanna entró tras el segundo toque.
Ella mostraba una sonrisa algo nerviosa, pero se mantuvo firme. Sabía que Dante estaba molesto, pero había decidido aclarar que la idea del afrodisíaco había sido suya.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó él, dejando los papeles sobre el escritorio para mirarla fijamente.
- Ya debes imaginártelo - respondió ella con calma- Lo del afrodisíaco fue idea mía. Chloe no quería hacerlo, pero yo la convencí para que te lo diera.
Dante se recostó en su silla, procesando la confesión.
- No vengas a querer defender a tu amiga - soltó Dante con frialdad- Supongo que se cuentan todo, ¿no? Claro, ella no tiene más amigas.
- ¿Y de quién es la culpa? - lo interrumpió IvannaVamos, Dante, has dejado que Chloe se seque durante cuatro años. Se casó apenas cumplió la mayoría de edad. Jamás conoció un bar, jamás se emborrachó hasta el amanecer en fiestas juveniles y jamás cogió con hombres, ni siquiera con uno a la vez... - soltó sin medir sus palabras.
Dante arqueó las cejas, deteniéndose en la última frase con sorpresa.
- ¿Cómo que ni siquiera con uno a la vez? - cuestionó, fijando su mirada en ella.
Ivanna se dio cuenta de su error al instante. Se mordió la lengua y soltó un pesado suspiro, tratando de restarle importancia al desliz.
- Como sea, ella ha desperdiciado su vida en esta fría mansión y tú... ay, hermanito, ¿en serio? Chloe es linda, tiene lindas tetas, un culo de infarto y un rostro de ángel que te aseguro que te puede hacer correrte solo con verla...
- Ivanna, cállate - la cortó Dante, frotándose las sienes ante las palabras sin filtros de su hermana.
Ivanna se encogió de hombros y se sentó en una de las sillas frente al escritorio de Dante.
- Le conté lo que pasó... sobre tu secuestro y la muerte de papá - comentó en un bajo susurro.

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