Capítulo 123
- Dudo que Camila dejara que tocaran a Chloe - dijo Dante.
- Ella viajaba mucho en ese entonces debido a los negocios de la empresa Borges - comentó Ivanna.
Dante volvió a guardar silencio. Si eso era cierto, encajaba con el cronograma. Después de la muerte de los padres de Chloe, Camila había tomado de vuelta el control de todos los bienes de la familia, lo que la obligaba aestar fuera de casa constantemente.
Chloe perdió a sus padres cuando tenía siete años, se quedó sola - continuó Ivanna- Sus tías siempre crearon discordia entre sus primas para que la trataran mal; después de todo, solo Chloe es la heredera del imperio Borges.
- ¿Por qué me cuentas todo esto? - Preguntó Dante mirando fijamentea su hermana.
- La trataban como a una intrusa en su propia casa - añadió Ivanna- Por eso, cuando se casaron, ella pensó que finalmente sería libre. Que por fin alguien la pondría en primer lugar. Pero tú solo la ignoraste, Dante.
Ivanna se levantó de su asiento.
- Te lo cuento porque eres mi hermano y no quiero que sigas siendo un imbécil con ella - sentenció con firmeza- Chloe ha estado esperando por cuatro años a que la veas de verdad. Créeme, hermanito, no solo busques cogértela; después de todo, tienen muchas similitudes en su vida.
Ivanna caminó hacia la puerta.
- Ivanna - la voz de Dante la hizo detenerse. Ella se giró para verlo- ¿Quién fue la tía que la lastimó?
- Cinthya, la esposa de Alonso Martínez - respondió ella con una sonrisa. Después salió del estudio.
Dante asintió. Alonso Martínez sería expuesto el jueves durante el nombramiento de Chloe como la nueva CEO de Empresas Borges. Tenía sentido que Cinthya la hubiera maltratado en el pasado; querían tener el control de todo lo que le pertenecía a Chloe desde que era joven.
Chloe estaba en su recámara realizando sus tareas cuando recibió un mensaje. Tomó su teléfono para ver de quién se trataba y se llevó la sorpresa de que era Julián Arango, su profesor de Economía Avanzada.
"¿Ya pensaste mi propuesta?" Chloe suspiró. Empezar de cero con su profesor no parecía llevar a una simple amistad. Recordaba esa mañana, cómo la había devorado con la mirada; a pesar de querer mantener distancia, no podía negar que se sintió atraída. Tal vez era porque nadie, además de Dante, la había visto de esa manera.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel