Capítulo 155 La noche llegó. El chofer conducía rumbo a Seda Negra. El encuentro de esa noche sería distinto.
Haber estado cogiendo a su esposa de papel con algo de cuidado solo había aumentado el deseo de Dante por coger a su prostituta sin una pizca de delicadeza.
Dante quería embestirla hasta el cansancio, sin el miedo de lastimarla que sentía con Chloe.
Necesitaba usar a Gala para descargar su frustración. Quería una cogida bruta, directa y sin filtros.
*
Chloe seguía en su recámara, caminando de un lado a otro. Miraba la hora en su celular; Dante ya debía estar por llegar a Seda Negra y ella seguía atrapada por culpa del guardaespaldas.
La puerta se abrió e Ivanna entró con una sonrisa enorme.
- Vámonos -dijo emocionada, agarrándola de la mano.
- ¿Cómo? Ivanna, ¿qué haremos con el guardaespaldas? - preguntó Chloe, dejándose arrastrar con miedo.
- Descuida, mi sexy prometido ya se encargórespondió ella.
Bajaron las escaleras hasta el exterior de la mansión. Chloe se puso pálida al ver al guardaespaldas, pero Aleksei Volkov también estaba ahí.
- Ya sabes, ninguna palabra de esto a Dante - ordenó Aleksei, mirando al guardaespaldas con frialdad.
El hombre se giró hacia él y agachó la cabeza en señal de respeto absoluto.
Como diga, jefe -soltó el hombre sin dudar.
Chloe se quedó helada. No podía creer que el tipo que Dante puso para vigilarla estuviera bajo las órdenes de Aleksei Volkov.
- Hola, concuña -dijo Aleksei con una sonrisa cínica- Descuida, yo mismo se lo recomendé a mi cuñadito.
- Ya me agrada. Cásate con él - dijo Chloe mirando de reojo a Ivanna mientras subía al auto.
- Lo entiendo. Te veo mañana -respondió Chloe.
Bajó del coche. Era la primera vez que entraba a Seda Negra sola, sin el respaldo de su amiga.
Caminó hacia el ascensor ajustándose el antifaz.
Los guardias ya la conocían como Gala; no hicieron preguntas y le dieron paso.
Una vez dentro del ascensor, se recargó contra las paredes metálicas. El frío del metal le traspasaba el vestido. Pensó en lo que pasaría esa noche y la idea de que Dante no apareciera le cruzó la mente. Tal vez ya tenía suficiente cogiéndose a su esposa a diario y no necesitaba a su prostituta.
- Tonta -se dijo a sí misma ante esa idea absurda.
El deseo que Dante Montenegro sentía por Gala era una adicción que las cogidas con su esposa de papel no eran suficientes para sanarlo. Además, el extorsionista había sido claro: la quería ahí.
Las puertas del ascensor se abrieron y Chloe se reincorporó de inmediato, recuperando la postura de Gala. Al salir, se topó de frente con Madame, que no venía sola. La acompañaba un hombre ostentoso, de cara dura y cuerpo gordo, que la recorrió de arriba abajo con una mirada que le dio asco.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....