Capítulo 161
Tras el sexo rudo en la ducha, Chloe y Dante estaban en el vestidor. El calentón no se les había pasado. Ella estaba desnuda, esparciéndose crema por el cuerpo mientras se miraba al espejo. Dante estaba justo detrás, de pie, devorándola con los ojos.
- Me dejaste los dientes marcados -dijo Chloe, untándose crema en el hombro, justo donde la piel estaba roja por la mordida de Dante.
Él arqueó las cejas. Nunca le había gustado dejar marcas en ninguna mujer, pero con Chloe fue distinto; sintió la necesidad de marcarla. De pronto, la mirada de Dante se desvió hacia un sofá pequeño.
Vio un saco que no era suyo, caminó hacia él y lo levantó.
Chloe se giró al ver que lo tenía en las manos.
- Esto no es mío -soltó Dante, apretando el tejido y conteniendo el cabreo.
- Lo sé -respondió ella. Dejó la crema en el mueble y caminó hacia él- Es del guardaespaldas. Me lo prestó anoche...
Chloe se calló de golpe. No sabía qué más decir. La ropa que llevaba anoche era demasiado provocativa y no encajaba con la imagen de la "Señora Montenegro".
- ¿Anoche? ¿A dónde fuiste? - preguntó Dante con la mirada entrecerrada, dándole un paso hacia ella sin soltar la prenda.
- Salí a cenar... - mintió ella sin parpadear.
¿Sola? -preguntó Dante, dando un paso hacia ella con el saco todavía en la mano.
Chloe tardó unos segundos en responder, midiendo sus palabras.
No, con Ivanna - dijo finalmente- Olvidé mi abrigo y, cuando bajé del coche, hacía demasiado frío. El guardaespaldas fue amable y me prestó su saco.
Dante se quedó callado, mirándola fijamente mientras procesaba la explicación. No parecía muy convencido. Arrojó el saco de vuelta al sofá con desprecio y se acercó a ella.
- No vuelvas a usar ropa de otro hombre - Dijo con su ronca y fría voz- ¿Quedo claro?
Dante la tomó de la barbilla, obligándola a sostenerle la mirada. El sentimiento extraño de antes se transformó en una ira que no conocía. La idea de que anoche ella hubiera olido al perfume de otro hombre o que hubiera llevado su ropa encima lo hacía hervir de rabia.
Dante, ¿estás celoso? - preguntó ella. Una sonrisa cargada de orgullo se dibujó en sus labios.
Dante frunció el ceño. ¿Celos? ¿Esa era la rabia que sentía ahora mismo? Jamás lo había experimentado, por eso no sabía cómo reconocerlo.
- No digas estupideces - soltó Dante, soltándole la barbilla y apartándose de ella de golpe.
Caminó hacia su ropa, tratando de evadir ese sentimiento extraño que no lograba clasificar.
Chloe, emocionada por haber visto esa nueva faceta de él, lo siguió de cerca.
- No debes sentir celos. No dejaré que otro hombre me coja mientras tú sigas cogiéndome así de delicioso como hace unos momentos -- dijo ella а sus espaldas.
Dante se detuvo en seco frente a su ropa y se giró. El rostro de Chloe estaba encendido, con las mejillas levemente sonrojadas y los labios carnosos entreabiertos. Sus ojos almendrados brillaban con una diversión que a él le resultaba tan irritante como adictiva.
- ¿Quieres desayunar aquí o fuera? - preguntó él, sin quitarle los ojos de encima.
- Fuera...les di el fin de semana al personal - dijo ella con una sonrisa.
Dante arqueó las cejas ante la decisión. No esperaba que ella fuera a hacer algo así referente al personal, pero no pensaba cuestionarla; al fin y al cabo, ella era la señora de la casa.
- Entonces, vamos - soltó él.
Chloe asintió. No quería un maquillaje cargado, así que solo entró un segundo al vestidor para agarrar el bolso que combinaba con su ropa y salió de inmediato.
Dante la esperaba cerca de la puerta revisando unos mensajes. Chloe se detuvo un instante para recorrerlo con la mirada. Le gustaba verlo con trajes a medida, pero no podía negar que de forma casual se veía jodidamente sexy. Llevaba una camisa de mangas tres cuartos color gris claro y unos jeans de mezclilla que le sentaban perfectos. Se veía más relajado que el habitual y rígido CEO Montenegro.
Él levantó la vista del móvily, al verla ahí parada observándolo, esbozó una media sonrisa ladeada.
- Estás babeando, Chloe - soltó él con el ego por las nubes.
Chloe no pudo evitar poner los ojos en blanco. Pasó por su lado a paso rápido, saliendo primero de la recámara.
- Jódete - masculló mientras lo rebasaba.
Dante soltó una carcajada ronca. Sin poder contenerse, le soltó una fuerte nalgada. Chloe dio un respingo de sorpresa y soltó un grito, girándose para fulminarlo con la mirada mientras se llevaba la mano a la zona golpeada.
- Camina, que tengo hambre - dijo él, ignorando su mirada asesina.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....