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Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 162

Capítulo 162 Dante manejaba el coche con calma. Él también le había dado el día libre a su chófer e incluso había decidido no llevar seguridad esa mañana; solo serían Chloe y élChloe seguía pegada al teléfono, esperando una respuesta de Ivanna que no llegaba. Era obvio que su amiga se había olvidado del mundo, seguramente disfrutando de su propia mañana de sexo, olvidándose que cada sábado desayunaban juntas.

- ¿Dónde quieres desayunar? - preguntó Dante, sacándola de sus pensamientos.

Ella giró la cabeza para mirarlo. Él mantenía la vista fija en la carretera, con las manos relajadas sobre el volante.

Bueno, normalmente desayuno en cualquier restaurante cerca de la plaza - respondió ella con indiferencia.

Dante asintió. Cambió de carril, tomando la salida que dejaba atrás el centro de la ciudad. Chloe miró por la ventana y luego volvió a fijarse en él.

- ¿A dónde vamos? - preguntó extrañada.

- No me gusta desayunar en "cualquier" restaurante - respondió él, sin apartar la vista del frente.

Chloe se encogió de hombros. No le dio importancia; después de todo, él era el CEO más importante del mundo y era obvio que el lugar debía estar a su altura.

Durante el trayecto fueron en silencio. Chloe le lanzaba miradas de reojo, admirando al hombre imponente que tenía como marido. En un descuido, bajó la vista hacia su entrepierna; el bulto se marcaba bajo el jean, aunque no parecía estar erecto. Se mordió el labio. Le carcomía la duda de por qué a ella no le había pedido sexo oral, cuando con Gala lo había exigido desde la primera noche.

Dante - rompió el silencio- ¿Por qué no me has pedido que te la chupe?

La pregunta salió con naturalidad. Se arrepintió al instante; haber usado esa palabra no encajaba con el papel de la mujer que, supuestamente, acababa de perder la virginidad hacía apenas unos días.

Dante apretó el volante. Hubo un silencio tenso de unos segundos y, de repente, soltó una carcajada que retumbó en todo el coche.

- Te lo pedí una vez y dijiste que era asqueroso - respondió, una vez que logró controlar la risa.

Chloe lo miró confundida, tratando de recordar cuándo demonios había dicho eso. Dante la miró de reojo y volvió a reírse al ver su cara de desconcierto.

- El día que pasamos en el yate. Te pedí unos "besitos de lengua" - repitió él, imitando el tono de ese momento.

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