Capítulo 164 Dante estaba en su estudio, sentado frente al escritorio. El día anterior se lo había pasado entero con Chloe y no podía sacársela de la cabeza. Su nueva faceta lo tenía obsesionado: era divertida, directa y jodidamente caliente para coger.
Si por ella hubiera sido, se habrían follado en el mismo restaurante, pero Dante no lo permitió. No iba a exponerla así frente a un montón de extraños.
Chloe ya no era la mujer sumisa y aburrida con la que se había casado, y eso, le gustaba demasiado. El viaje que tendría de una semana sería realmente inolvidable.
- Debería hablarlo con Volkov - dijo Dante, clavando la vista en la carpeta que su abuelo Damon le había entregado.
El contenido era de importancia, incluso para el jefe de la mafia más poderosa del mundo. Dante se levantó de su asiento; era hora de largarse al aeropuerto. El jet privado ya estaba listo para el despegue.
Caminó con pasos pesados e imponentes hasta la recámara. Al entrar, Chloe salía del vestidor, con ropa demasiado casual: una blusa blanca y unos jeans que se le pegaban al cuerpo, marcando cada curva.
- ¿Ya nos vamos? -preguntó ella con una sonrisa.
Dante la recorrió con la mirada. Aunque los jeans resaltaban sus piernas largas y fornidas, no le servían para lo que tenía en mente. No sabiendo que la tendría a solas durante todo el vuelo.
- Cámbiate. Ponte una falda - ordenó él con una sonrisa ladina.
Chloe lo miró arqueando una ceja, captando la intención de inmediato.
- Bien, vuelvo enseguida- Dijo ella, dándose la vuelta y entrando de nuevo al vestidor.
Dante sonrió y se pasó los dedos por la barbilla.
Miró su reloj; el tiempo era suficiente, así que caminó hasta el vestidor y se recargó en el marco de la puerta. Chloe se giró con una falda de mezclilla corta en la mano y sonrió al verlo ahí vigilándola.
- ¿Me ayudas? - preguntó ella.
Dante negó con la cabeza; prefería verla moverse.
Chloe asintió y empezó a bajarse los jeans de manera lenta. Se giró de espaldas, dándole una vista perfecta de sus nalgas redondas, apenas cubiertas por un encaje que se perdía entre sus curvas mientras la tela de los jeans resbalaba por sus muslos.
- Te has vuelto muy atrevida - dijo él, cruzando los brazos mientras no le quitaba la vista de encima.
- ¿Crees? -respondió ella mientras se subía lentamente la falda por los muslos- Bueno, tal vez porque ya no me siento encerrada.
- Si te sentías así, ¿por qué no me lo dijiste?
-preguntó Dante.
Chloe suspiró. Se terminó de ajustar la falda y se giró hacia él.
¿Cuándo? - soltó ella con calma- Casi no nos vimos en cuatro años. Teníamos horarios diferentes hasta para comer. Tú estabas ocupado con tu trabajo y... -hizo una pausa, se acercó lentamente y puso las manos sobre su torso- ...con tus amantes.
Dante no se movió. Sabía que ella no soltaría jamás el hecho de que él le fue infiel durante cuatro años.
Mientras él disfrutaba del sexo con cada amante que se le antojaba, ella se quedaba en esa mansión fría, sola y aburrida. Antes ni siquiera le importaba, pero ahora empezaba a resultarle incómodo que se lo recordara con esa seguridad.
Aleksei dejó el celular en la mesa de noche y se acercó a ella, atrapándola entre sus brazos.
- Podemos irnos más tarde. Después de todo, dudo que tu hermanito suelte a la concuña hoy - dijo Aleksei con tono burlón.
Ivanna rio. Todavía le costaba creer que su hermano estuviera cayendo tan rápido en las redes de Chloe, la misma esposa a la que ignoró durante cuatro años.
- ¿Crees que se enamore de ella? - preguntó mirándolo a los ojos.
Aleksei arqueó las cejas y soltó una carcajada seca.
Para él estaba más que claro: Dante ya estaba perdidamente enamorado de Chloe, aunque su orgullo no lo dejara darse cuenta todavía.
- Se volverá loco cuando se entere de que su esposita jugó a la prostituta con él - se burló Aleksei Ivanna soltó una risa seca, imaginando la cara de Dante.
- Loco es poco - respondió Ivanna mientras se ponía de pie- Chloe le vio la cara de idiota en vivo y a color. Lo tuvo bajo sus sábanas fingiendo ser otra y Dante ni siquiera lo sospechó.
Aleksei arqueó las cejas. Le parecía increíſble que Dante, siendo un experto en mujeres, hubiera caído tan fácil sin reconocer a su propia esposa.
- Es extraño... -hizo una breve pausa, armando teorías en su mente- A menos que mi cuñadito lo sepa y esté jugando con ella para ver hasta dónde llega su mentira.
Esa última frase no llegó a oídos de Ivanna. Aleksei sonrió con oscuridad; si Dante se había dado cuenta de la verdad, entonces no se había vuelto loco ni estúpido como pensaba.
- Será divertido... - Murmuro para sí mismo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....