Una vez que quedaron solos, Dante se acercó y se sentó a la orilla de la camilla.
- ¿Te duele algo? - preguntó él.A pesar del golpe en la cabeza, no había sido necesario vendarla.
- La cabeza... y las caderas - respondió ella con voz titubeante.
Dante la observó en silencio unos segundos, con una intensidad que la ponía nerviosa. Estiró la mano y le apartó un mechón de pelo de la cara con cuidado.
- Fue una caída fuerte, pero el médico dice que estarás bien -dijo él.
Caídas... -susurró ella, mirando a Dante a la espera de una explicación- Me caí dos veces... creo.
Chloe suspiró pesadamente, evitando recordar el encuentro con su padre. Dante apretó los puños con rabia, pero se mantuvo en silencio y no dijo nada más.
- ¿Podemos irnos ya al hotel? No me gustan los hospitales - dijo ella, mirándolo con tristeza.
Dante asintió. Levantó la mano y le acarició la mejilla con una ternura que hizo que Chloe cerrara los ojos para disfrutar del contacto.
¿Sabes quién es ese hombre? -preguntó Dante, rompiendo el silencio.
- Sí -dijo ella, abriendo los ojos- Mi padre... y quiere acabar con tu vida.
La voz de Chloe se quebró de nuevo. Dante suspiró y, al no soportar verla tan vulnerable, la abrazó con delicadeza, rodeándola con sus brazos grandes y fuertes.
- Tranquila. Todo estará bien - susurró él.
Chloe hundió la cara en el pecho de Dante, respirando su aroma para intentar calmarse. Sabía que ese hombre, que ahora la abrazaba con cuidado, la odiaría y la echaría de su lado en el momento en que descubriera la verdad.
- Vámonos - dijo él, apartándose apenas para levantarle la barbilla.
La ayudó a levantarse con cuidado, pero el dolor en las caderas obligó a Chloe a sentarse de nuevo.
Dante no dijo nada; fue hacia el clóset, tomó su ropa y la dejó sobre la camilla. Le quitó la bata de hospital y sus tetas quedaron al aire al instante.
Dante la observó unos segundos. Su mirada se detuvo en la marca de la mordida que él mismo le había hecho días atrás. Soltó un suspiro pesado; ella casi muere hacía un par de horas.
Tomó el vestido y empezó a ponérselo con calma.
No era el mismo de antes; Dante se había encargado de que el vestido que llevaba durante el ataque desapareciera.
Chloe soltó un gemido involuntario cuando sintió las manos de Dante rozar sus pezones, que se pusieron duros al instante. Él entrecerró la mirada y, sin pensarlo, le dio un pellizco a ambos, haciendo que volviera a gemir ella.
- Deja de excitarte en momentos así - gruñó Dante.
Chloe mordió sus labios y bajó la mirada con las mejillas sonrojadas. Dante continuó ajustándole el vestido, que apenas le cubría hasta la mitad de los muslos.
Carajo, no me provoques, no podré cogerte hasta que estés recuperada- soltó Dante al ver el rostro desanimado de su esposa.
- ¿Por qué? - preguntó ella, levantando la mirada con asombro.
Dante soltó una risa corta, se acercó a ella y le dio un beso lento en los labios.
- Porque estás herida, Chloe -respondió él, separándose apenas.
Chloe hizo un mohín de fastidio que causó que Dante volviera a reír. La ayudó a levantarse de nuevo y, esta vez, ella logró mantenerse de pie a pesar del dolor.
Dante se quedó observando sus piernas. Lo corto del vestido le resultaba molesto en ese momento; se quitó el saco, lo amarró con delicadeza alrededor de la cintura de ella y, acto seguido, la cargó en brazos para salir de la habitación.
Afuera, mientras Dante caminaba con su esposa, todos observaban con sorpresa. Las enfermeras suspiraban al ver a ese hombre llevar en brazos a la mujer con tanta seguridad.
- Señor Montenegro - dijo un enfermero acercándose con una silla de ruedas.
- No es necesario - soltó Dante con frialdad, continuando su camino sin siquiera mirarlo.
Chloe se sentía avergonzada por tantas miradas, pero en el fondo le gustaba la forma en que él la cargaba, ignorando a todo el mundo.
- ¿Si no me puedes coger... puedo hacer oral? - preguntó Chloe en voz baja, olvidándose de todo, incluso del atentado que acababa de sufrir.
- No, Chloe. También recibiste un golpe en la cabeza -soltó Dante serio, aunque en el fondo se sentía aliviado de que ella volviera a ser la esposa animada que había descubierto hacía poco.
Chloe suspiró. No podía complacer a Dante y eso le pesaba, pero lo más urgente era hablar. Tenía que decirle la verdad antes de que Vicenzo Greco lo hiciera por ella.
- Solo enfócate en recuperarte. Después me encargaré de que no salgas de la cama en tres días - dijo él con una sonrisa oscura.
- Que sea una semana completa, por favor - Susurro ella con una voz cargada de seducción e inocencia.
Capítulo 173 Chloe miró desde la ventanilla del auto la mansión donde se habían estacionado. Dirigió su mirada a Dante, esperando una explicación.
- No nos quedaremos más en el hotel -dijo Dante.
Abrió la puerta para bajar primero, rodeó el auto y abrió el lado de ella. No dejó que Chloe se pusiera de pie; la cargó en brazos y caminó con pasos firmes hacia la entrada de la mansión.
- Llegaron - dijo Ivanna emocionada, de pie junto a Aleksei.
- Espero sea del agrado de la concuña, fue lo que pude encontrar en poco tiempo -dijo Aleksei refiriéndose a la mansión.
- ¿Qué? -preguntó Chloе.
- Es tu nueva mansión - dijo Ivanna arqueando las cejas con diversión.
Chloe dirigió su mirada a Dante, pero él no dijo nada más.
Dante frunció el ceño al ver las imágenes. En el video se veía el momento exacto en que se tropezó con él justo antes de salir del hotel. La ira creció en su pecho; si tan solo se hubiera dado cuenta de que se trataba de ese hombre, Chloe no habría pasado por ese momento amargo.
-Él es el extorsionista, ¿no? - preguntó levantando la mirada hacia él- Dijiste que abrió un video que tenía un virus para dar con su ubicación. ¿Qué clase de video era? ¿Quién se lo envió?
Aleksei entrecerró la mirada. Decirle todo a Dante sería delatar a su concuña y, aunque era importante que él supiera toda la verdad, no dependía de él, sino de Chloe.
- Enfoquémonos en algo más importante - dijo Aleksei- Hubo dos ubicaciones: una en el hotel y otra... - Aleksei levantó su teléfono mostrándole la segunda señal que había captado el virus.
¿Cómo carajos, estuvo en dos lugares a la vez?- preguntó Dante molesto, pues la segunda ubicación era en la ciudad donde vivían.
- Es porque no es un solo extorsionista - dijo Aleksei- Vicenzo debe estar trabajando con alguien que sigue nuestros pasos de cercа.
¿Mike? - Dijo Dante recordando a su primo, aunque negó de inmediato.
- No creo. El primito no me parece un hombre valiente para tratar con Vicenzo Greco - Agregó Aleksei.
¿Entonces? -preguntó- ¿Quién putas cree que puede destruirme?
Dante se levantó del sofá y caminó hasta el bar para prepararse una bebida.
- Mis hombres se encargaron de llegar a la ubicación que marcó, pero no encontraron nada más que una pared de imágenes - Aleksei se acercó a él y le entregó su celular.
Dante miró con atención. La pared mostraba imágenes de él y de todas las personas que lo rodeaban. Su mirada se centró fríamente en una imagen en especial, unida por un hilo rojo directamente a su propia fotografía.
- Gala... - susurró el nombre de su prostituta.
- Mis hombres continuaran buscando en ese lugar algo de importancia que nos ayude a dar con el extorsionador número dos - dijo Aleksei, tomando su teléfono y bloqueando la pantalla.
- Necesitaré hombres de alto calibre, que no tengan miedo de arriesgarse para proteger a mi esposa y, por supuesto, a mi hermana - respondió Dante, terminando de preparar la segunda bebida de un solo trago.
- Descuida, ya estoy en eso. La mansión de aquí ya está totalmente protegida - dijo Aleksei. Tomando la bebida que Dante preparo.
Esta vez no pensaba cometer el mismo error del hotel. Había ordenado a sus hombres que rodearan la mansión en su totalidad, sin dejar ningún punto ciego.
Después de la conversación, Dante se quedó completamente solo. Miraba la pantalla de su teléfono, específicamente el chat con Gala; las imágenes que ella le había enviado anteriormente seguían allí, intactas. No las había borrado, a pesar de que ya había terminado su relación con ella.
- Carajo -gruñó con pesadez, sintiendo una presión creciente en el pecho.
Sin pensarlo más, marcó el número de su asistente, quien respondió al segundo timbrazo.
- Envíame el contrato que firmó Gala. Encárgate de aplicarle una encriptación de alto nivel; nadie puede hackearlo ni saber que ese documento existe.
En cuanto lo envíes, destrúyelo por completo - ordenó con frialdad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....