Capítulo 174
Dante entró en la habitación tarde. Chloe dormía. El camisón de seda se le había subido hasta los muslos y el escote en V apenas contenía sus pechos. Se acercó y la tapó con la sábana sin hacer ruido.
Dante se sentó en el borde de la cama y se quedó mirándola fijamente. Chloe había sufrido un atentado causado por su propio padre, a quien creía muerto desde hacía años, pero lo estaba sobrellevando sin señales de shock o trauma evidente.
Dante se levantó de la cama con cuidado y fue al clóset. Agarró una pijama y caminó directo al baño.
Necesitaba una ducha caliente para despejar la mente antes de intentar dormir; sabía que a primera hora de la mañana tendría que encargarse de varios asuntos de trabajo que no podían esperar.
Al salir del baño, ya cambiado, regresó a la recámara. Chloe seguía en la misma posición. Dante se acostó a su lado, quedándose boca arriba y mirando el techo.
Las imágenes de su pasado volvían a atormentarlo.
El secuestro que sufrió años atrás, un evento que había encerrado en lo más profundo de su mente, se liberaba fácilmente debido a los hechos del día.
Esto es una m****a... - soltó, cubriéndose el rostro con una mano- No debes recordar eso...
Dante.
Apretó los ojos con fuerza. Para él, recordar el pasado era sinónimo de debilidad y no pensaba permitirse caer en eso. Tenía que enfocarse en el presente: detener a Vicenzo Greco antes de que causara más daño.
- Dante... - el susurro de Chloe lo sacó de sus pensamientos.
Apartó la mano de su rostro y giró para verla.
- ¿Qué pasa? - preguntó con voz seca.
Chloe se sentó en la cama con dificultad, haciendo un esfuerzo por levantarse.
- El dolor volvió... tomaré un analgésico - dijo ella.
Dante la observó. A pesar de todo, ella seguía viéndose frágil.
- Quédate ahí, yo me encargo - dijo Dante, levantándose de un tirón.
Caminó hasta la mesa donde estaba la jarra, sirvió un poco de agua en un vaso y regresó al lado de ella.
Chloe ya tenía el frasco de pastillas en sus manos y había sacado un par en su palma. Él le entregó el vaso y se quedó de pie - Gracias -murmuró ella tras beber un trago largo.
Dante solo asintió, tomó el vaso vacío y lo dejó de nuevo en la mesa. Se acostó y vio cómo Chloe se acomodaba.
¿No puedes dormir? - preguntó ella, poniéndose de lado para quedar frente a él.
- No - respondió- ¿Te duele mucho?
Dante le apartó un mechón de pelo de la cara. Chloe sonrió y negó con la cabeza.

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