Capítulo 195 Dante frunció el ceño ante el gesto de Carlos Solís.
Sintió a Chloe pegarse más a su cuerpo y apretó el agarre en su cintura; para él, ese comentario no era un halago, sino un insulto directo hacia él y hacia su mujer.
- Mide lo que haces, Solís - siseó Dante con una calma que resultaba amenazante.
Carlos soltó una carcajada baja y movió la mano restándole importancia al asunto.
- Oh, solo era un cumplido. Tranquilo, Dante - dijo- Además, no vengo solo.
Carlos señaló a la mujer a su lado. Era guapра, aunque se notaba a simple vista que había pasado varias veces por el quirófano.
Sara Daniels -se presentó ella- Es un placer conocer al CEO Montenegro, he leído mucho sobre usted.
Sara recorrió a Dante con la mirada. Aunque Solís era un tipo atractivo y con estatus, al lado de Montenegro parecía un cero a la izquierda.
- ¿Se hospedan aquí? -preguntó Sara mirando a Chloe.
- Sí - se limitó a decir Chloe, todavía incómoda por la actitud de ambos.
- Genial. Carlos y yo íbamos al restaurante, ¿les gustaría acompañarnos? -sugirió Sara.
Chloe entrecerró los ojos. Su plan era estar a solas con Dante en la cabaña y los acantilados, pero sintió que sería descortés rechazar la invitación de la mujer en ese momento.
- No - se adelantó Dante a responder- Mi esposa y yo preferimos estar solos.
- Hombre, Dante. Solo será un rato - insistió Solís tratando de convencerlo.
Dante lo fulminó con la mirada. No consideraba a Carlos parte de su círculo cercano y, sobre todo, pertenecía a un pasado con el que no quería que Chloe se involucrara.
Dante bajó una de sus manos hacia la entrepierna de Chloe, humedeciendo sus dedos rápidamente entre la tela del encaje. Ella echó la cabeza hacia atrás, mientras los dedos de Dante atravesaban las bragas y se hundían directo en ella.
- Joder, tienes una cara de puta hermosa - gruñó Dante, devorando con la mirada el rostro de Chloe a través del reflejo.
- Cógeme ya... - jadeó ella, desesperada por sentirlo.
Dante sonrió de medio lado. La excitación de Chloe lo estaba volviendo loco; sentía que podía cogérsela todos los días sin cansarse nunca de ella. Soltó su agarre un momento para quitarse la camisa y luego los pantalones con movimientos rápidos. Chloe no se giró; se quedó inmóvil, observando cada uno de sus movimientos a través del cristal. Entonces, ella misma empezó a tocarse, sabiendo que eso lo encendería aún más.
- Joder, nena, métete los dedos - ordenó Dante.
La tomó de nuevo por la cintura, atrapó la mano de Chloe y la guio hacia abajo. Haciendo que ella misma se metiera dos dedos mientras él, con el pulgar, empezaba a masajearle el clítoris con una presión constante.
- Dante, ya cógeme... te necesito - gimió ella, moviendo las caderas para sentir el roce del miembro de Dante contra sus nalgas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....