Capítulo 206
Dante y Chloe entraron en la recámara. Ella se mantenía en silencio, asimilando la logística para engañar a Severino Moretti. Le resultaba difícil aceptar que debía retomar su identidad de Gala para seducir a ese hombre, aunque fuera una distracción necesaria para el plan.
- Chloe, si no quieres... no tienes que hacerlo -dijo Dante, deteniéndose en medio de la habitación.
Ella se giró para quedar frente a él a unos metros de distancia. Aunque se sentía confundida por tener que regresar a ese pasado, intentó tranquilizarlo con una sonrisa.
- Lo haré, Dante - dijo ella- Solo me molesta tener que ver a ese hombre de nuevo. Me dio asco desde el día de la subasta; no hizo falta verle bien la cara para saber que es un pervertido.
Dante acortó la distancia con pasos rápidos y la atrapó en sus brazos, pegándola a él de forma posesiva.
- ¿Cómo crees que me siento yo al saber que otro infeliz podrá tocarte? gruñó él contra sus labios.
Chloe se sonrojó ante las palabras de Dante. Aún le costaba procesar que él fuera tan posesivo cuando se trataba de ella.
- Ahora, quiero que me expliques algo -dijo Dante, apretándola más de la cintura.
- ¿Qué? -preguntó ella, nerviosa por la fuerza del agarre.
- ¿Dejaste que Alonso Martínez te tocara? - preguntó él en voz baja.
Chloe tragó saliva al ver la rabia en la mirada de Dante. Sabía que ese odio no era contra ella, sino contra Alonso, pero la intensidad la intimidaba.
- Fue necesario para obtener el token físico-dijo ella, pasando lentamente sus manos por el torso de Dante, intentando que se relajara.
- ¿Dónde m****a te tocó? - gruñó él, sin disminuir la tensión.
Ya lo olvidé... - respondió ella con sinceridad-.
Esa noche, después de obtener el token, hubo un ataque en el club. Aleksei nos sacó de ahí y yo fui a mi encuentro contigo, siendo Gala. Tú borraste sus toques de mi cuerpo.
Dante cerró los ojos un instante y apretó la mandíbula al recordar esa noche.
- Vamos a dormir, Chloe. La inauguración de esta noche será larga - sentenció él.
Dante sabía perfectamente que ella estaba agotada. Aunque a veces parecía insaciable en el sexo, entendía que todo tenía un límite, incluso para él. Se acomodó a su lado, atrayéndola hacia su pecho para que ambos pudieran descansar.
Chloe se acomodó sobre el torso de Dante, acarició con las yemas de sus dedos su pecho y sonrió. Le gustaba estar así con él; que no todo se tratara de sexo los hacía sentir como una pareja real de enamorados.
En el escondite de Vicenzo Greco, el aire estaba saturado de furia. El hombre destrozaba todo en su estudio personal tras recibir el aviso de que habían perdido contacto con Mike Velasco.
- ¡Cómo coños desapareció! ¡Ese imbécil aún era útil! -gritó Vicenzo, lanzando una botella de ron caro contra la pared, que estalló en mil pedazos.
- Ni siquiera él lo sabe, jefe. Es como si la tierra se lo hubiera tragado -dijo uno de sus hombres, manteniéndose a una distancia prudente.
Vicenzo se pasó ambas manos por la cabeza, tratando de contener la rabia, y caminó hasta el escritorio desordenado. Tomó su celular y marcó un número que conocía de memoria. Después de dos tonos, alguien contestó al otro lado de la línea.
- ¿Cuánto tiempo? - dijo Vicenzo con una sonrisa oscura- Creo que ya es hora de que te involucres directamente en nuestros planes. Destruyamos a los hijos de Damián Montenegro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....