Capítulo 214
Dante la giró con brusquedad, pegando la espalda de Chloe contra su pecho sin romper el contacto.
Sus manos subieron directoa sus tetas, apretándolas y masajeándolas por encima de la tela, mientras enterraba la cara en su cuello para morder y lamer su piel.
Chloe jadeó, moviendo sus caderas de manera que sus nalgas se restregaban contra el duro miembro de Dante.
-Me pones duro en solo segundos - gruñó Dante a su oído.
Sus manos bajaron por su cintura hasta sus muslos y empezó a alzar el vestido con urgencia, amontonando la tela roja hasta dejar sus piernas al descubierto.
- Dante... -gimió ella, sintiendo el aire frío de la noche chocar contra su piel desnuda.
Él metió una mano debajo de su lencería solo para comprobar que estaba totalmente mojada, lista para recibirlo.
- Carajo -soltó apartándose apenas un poco, lo justo para desabotonar sus pantalones y liberar su miembro erecto.
Chloe lo miró de reojo, con la respiración entrecortada, y apoyó las manos con fuerza en el frío barandal, inclinándose hacia adelante.
- Eso, nena, levanta ese lindo culo para mí - gruñó Dante, dejando caer un fuerte azote sobre sus nalgas.
- Joder, Dante, cógeme ya - jadeó Chloe, desesperada por sentirlo dentro.
Dante no la hizo esperar más. De un tirón seco, arrancó las bragas de Chloe sin pensarlo, dejando su intimidad totalmente expuesta. La tomó de las caderas y posicionó su miembro en la entrada. De una sola estocada, se hundió en ella por completo; Chloe echó la cabeza hacia atrás, soltando un grito ahogado al sentir cómo la llenaba de forma bruta y profunda.
- Maldita sea, Chloe, me estás apretando -gruñó Dante, con los dientes apretados.
Él no se contuvo. Empezó a embestirla con una fuerza bruta, golpeando su pelvis contra las nalgas de ella en un ritmo implacable. Sabía que el tiempo era corto y que en cualquier momento alguien podría salir al balcón, pero esa misma urgencia era lo que volvía la situación jodidamente excitante.
Chloe se aferraba al frío barandal, recibiendo cada embestida sin una sola queja. No le pedía que fuera suave; al contrario, arqueaba la espalda buscando más, disfrutando de aquella cogida brusca tanto como él.
- ¿Te gusta la vista mientras te cojo? - preguntó Dante, tirando de su cabello con fuerza.
Chloe gimió, con los ojos empañados por la lujuria mientras recorría el enorme y lujoso jardín del hotel.
- Me encanta... -logró soltar entre jadeos- Dame más duro, carajo... quiero correrme ya.
Dante gruñó, manteniendo el agarre firme en su cabello mientras aumentaba la potencia de sus estocadas. Con su mano libre, le propinó otro fuerte azote en la nalga que resonó en el aire antes de aferrarse de nuevo a su cadera y hundirse en ella sin piedad.
Chloe sentía cada golpe con una fuerza que la empujaba contra el barandal, obligándola a mantener las manos aferradas al mármol para no caer. Él no le daba tregua, enterrándose hasta el fondo, el dolor y el placer se combinaban de forma salvaje.


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