Capítulo 241 Chloe bajó de su Porsche 911 Turbo S. Desde hacía unos días había empezado a manejar por su cuenta, aunque siempre con un guardaespaldas siguiéndola de cerca en otro vehículo.
Entró al restaurante donde se había citado con Ivanna; como cada año, desayunarían juntas. Se sentó frente a ella y soltó un suspiro pesado que lo decía todo.
- ¿En serio lo olvidó? -preguntó Ivanna, dejando la carta del menú a un lado al verle la cara.
- Sí -soltó Chloe con tristeza.
- Ay, mi hermano es un pendejo - Soltó Ivanna con pesadez- Pero igual debiste reclamarle, no quedarte callada.
¿Para qué? Capaz y me decía algo que doliera más.
Mejor dejarlo así - susurró Chloe, bajando la mirada hacia la mesa.
Ivanna sintió una punzada de lástima por su amiga.
Ella también se había ilusionado con que este año sería diferente para Chloe, después de tantos cumpleaños tristes y solitarios.
- Bueno, pasemos el día juntas... ¿Qué quieres hacer? - preguntó Ivanna tratando de animarla.
Chloe se encogió de hombros y empezó a revisar el menú sin mucho interés. No tenía ánimos para celebrar nada y lo que realmente quería hacer ese día ya no tenía sentido. Sus expectativas se habían desplomado.
Sin que se percataran, desde el otro extremo del restaurante, un par hombres las vigilaban. Eran los enviados de Julián Arango, esperando el momento exacto para poner en marcha el plan. El único obstáculo real era el guardaespaldas que permanecía a escasos metros de la esposa de Dante Montenegro, atento a cualquier movimiento extraño en el lugar.
- Ya sé, iremos al spa - decidió Ivanna.
Chloe asintió sin mucho entusiasmo y le hizo una seña al mesero para ordenar.
Después del desayuno, Ivanna la llevó a uno de los mejores spas de la ciudad. Su objetivo era que Chloe se relajara, considerando que Dante no había dado señales de recordar su cumpleaños.
- Pasaremos el día aquí y en la noche nos iremos de fiesta -afirmó Ivanna, decidida a evitar que Chloe se quedara encerrada o sola en la mansión.
** Dante llegó a la mansión Montenegro tras confirmar que Chloe se había marchado. Consultó su teléfono y leyó el reporte de ubicación que le acababa de enviar el guardaespaldas.
- ¿El spa? -susurró para sí mismo con una ligera sonrisa.
Era el lugar perfecto para mantenerla ocupada mientras él terminaba con los preparativos.
Señor, han traído todo lo que solicitó - anunció el mayordomo, deteniéndose frente a él.
Dante asintió.
- Empecemos- dijo él.
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