Capítulo 305 Vicenzo y Julián estaban en la sala de las cámaras de vigilancia, observando una tras otra el escape de Chloe y Dante Montenegro. Al ver las grabaciones, cobraba sentido que hubieran escapado con facilidad, pues estaban recibiendo ayuda de Luka.
- Ese maldito mocoso -soltó Vicenzo, mirando la pantalla justo en el momento en que Luka golpeaba bruscamente al científico.
Los perdimos al final del pasillo D-dijo uno de los guardias, tecleando rápido en la consola.
- Van a la zona de carga de cadáveres -añadió Julián, cortante- Es la única salida de ese sector que no tiene sensor biométrico. Ese maldito mocoso planea sacarlos por ahí.
- Pero no se ven en las cámaras después de eso - dijo el guardia.
Vicenzo se quedó observando cada pantalla, pensando por dónde se habrían ido sin ser vistos, hasta que por fin lo captó y una sonrisa cargada de maldad se dibujó en sus labios.
- El ducto de mantenimiento del subnivel -dijo, y miró a Arango.
- Apaguen la calefacción en esa zona. Quiero que el frío los obligue a salir o se mueran congelados -ordenó Julián.
Los hombres obedecieron de inmediato; la temperatura en el ducto bajaría rápidamente.
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Chloe empezó a sentirse agitada; habían estado caminando por largo tiempo y ya se encontraba exhausta, además de que llevaba tacones de aguja que no ayudaban mucho en esos momentos.
- Dante, estoy cansada... -dijo ella, mirándolo con pesadez.
Dante asintió y dirigió su mirada a Luka. Él los observó por unos segundos y luego miró a los lados; sabía perfectamente que en ese lugar no había cámaras, pero no tardarían mucho en darse cuenta de que ellos estaban ahí.
- Descansemos un rato- dijo Luka- Estamos cerca de la zona de descarga.
- Bien -Dante ayudóa Chloe a sentarse en uno de los ductos fuera de servicio, acarició su rostro con ternura y besó su frente.
Después de un rato descansando, la temperatura empezó a bajar considerablemente. Chloe fue la primera en sentirlo; se abrazó a sí misma, pues sentía demasiado frío y las ropas que traía eran demasiado finas para abrigarla.
- ¿Qué pasa, amor? -preguntó Dante, arrodillándose frente a ella.
- Hace frío -susurró en voz baja.
Luka se levantó y empezó a observar el lugar, extrañado por el repentino cambio en el ambiente.

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