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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 11

La comisura de los labios de Natalia tembló un poco. Luca había pensado en los sentimientos de absolutamente todos… menos en los de ella.

Luca se quedó viendo cómo ella mantenía la postura rígida y habló con más dureza:

—Quiero que vayas a buscar a Denisa para limar asperezas. Al menos quiero que mantengan las apariencias en público para no darle de qué hablar a los chismosos de la oficina.

Ese sí era el Luca que Natalia conocía. Le encantaba resolver todo a su manera y bajo sus reglas.

Si a los demás les dolía o no, le daba completamente igual.

—No voy a ir a buscarla para reconciliarme —contestó Natalia poniéndose de pie, con un tono más frío que el hielo—. Me limitaré a hacer mi trabajo.

Dicho eso, no se molestó en mirar la cara enfurecida de Luca. Dio media vuelta, abrió la puerta con toda la calma del mundo y salió.

Apenas regresó a su oficina, le entró una llamada de su mamá.

Liliana Morales le dijo con mucho cariño:

—Hija, este sábado es el cumpleaños de tu papá. Vamos a organizar una comidita y a invitar a algunos conocidos. No te olvides de venirte con Luca y traer a Irita.

Al escuchar la voz tan dulce de su mamá, a Natalia se le hizo un nudo en la garganta.

—Claro que sí, allá nos vemos —respondió Natalia, conteniendo las ganas de llorar para no preocupar a su madre.

—¿Y cómo sigue tu cuñada? ¿Está más tranquila? Ella y Adrián siempre se llevaron tan bien… de seguro está devastada ahora que perdió al hombre que amaba. Como tú y ella se llevan bien, deberías intentar consolarla un poco cuando tengas tiempo. —Liliana habló con las mejores intenciones.

A Natalia se le encogió el corazón. Quería desahogarse, pero no podía decirle nada.

—Mamá, ando medio ocupada aquí, te tengo que colgar. El sábado a primera hora me lanzo para allá con Irita —dijo Natalia en un tono bajo.

—¡Sale, mija!

Liliana no la retuvo más y la dejó seguir trabajando.

Natalia checó la computadora. En cinco minutos tenía la reunión de revisión del "Proyecto Nexo". Agarró unas carpetas con datos importantes y se encaminó sin prisa hacia la sala de juntas número uno.

—¡Nati! —Una voz muy dulce y amable la llamó desde atrás.

Natalia se paró en seco.

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