Ella solo había ido a buscar un poco de chisme y terminó de chofer por casualidad.
Valeria caminó hacia el interior con familiaridad. Toda la villa estaba envuelta en oscuridad, sin siquiera una luz de noche encendida.
No obstante, Alejandro Silva debía estar más que acostumbrado a la penumbra. Su mundo había carecido de luz desde hacía mucho tiempo.
Al regresar a su habitación, se dio una ducha y, en un acto inusual en ella, se roció perfume.
Luego tomó su almohada y caminó hacia la habitación principal.
Llamó a la puerta tres veces, pero nadie contestó.
Valeria giró la perilla y, al ver que no estaba con seguro, empujó la puerta y entró.
El hombre estaba sentado en la cama con una computadora frente a él. La pequeña luz de su audífono Bluetooth indicaba que estaba trabajando.
Parecía estar en una videoconferencia internacional, pues de sus labios salía un fluido acento londinense; su voz profunda y magnética destilaba un encanto inigualable.
Valeria se quedó de pie a una distancia prudente, disfrutando del espectáculo.
Cuando la reunión terminó, tosió suavemente.
—Este... ¿ya terminaste?
Alejandro mantuvo un semblante indiferente; ni la miró ni dio señales de estar enojado.
—Quería pedirte disculpas —Valeria bajó el tono y habló con dulzura—. Hoy no debí haberte hablado de esa manera frente a tu exnovia. Fue un error de mi parte, por favor no te enojes.
El hombre por fin reaccionó y giró la cabeza en su dirección.
—¿De verdad crees que perdería mi tiempo enojándome contigo?
Esa respuesta en realidad era bastante cortés.
Lo que quería decir era que Valeria no era lo suficientemente importante como para quitarle el sueño.
Valeria caminó hasta la orilla de la cama y el aroma de su perfume inundó el aire. No era de esos olores penetrantes y artificiales que solían usar otras mujeres, sino una fragancia única, sutil, casi relajante.
—Sé que el señor Silva es muy magnánimo y no me lo tomará en cuenta.
Apoyó una rodilla sobre el colchón, rozando apenas los músculos firmes y tonificados del hombre.
—¿Entonces puedo dormir contigo esta noche? La cama de la otra habitación está durísima, nunca logro descansar bien.

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