—¿Pero no dicen que él no tiene interés en las mujeres? Además, tengo entendido que es un adicto al trabajo. Si realmente estás con él, ¿qué, se ven una vez al mes?
Elena lo pensó un momento y explicó con total sinceridad:
—La verdad es que él es muy diferente de lo que cuentan por ahí. Para mí, es un hombre muy caballeroso y tierno.
Inés se quedó callada.
Le resultaba imposible imaginar al implacable director Vargas actuando de esa manera.
Asumió que Elena simplemente lo veía con ojos de amor.
Después de terminar su café, Inés le entregó una elegante invitación.
—Tengo una prima que se casó con un miembro de una rama secundaria de la familia Vargas. Hoy es su cumpleaños, ¿por qué no me acompañas a su fiesta? Así también puedo ayudarte a averiguar más sobre la situación interna de la familia Vargas.
Inés dudó un instante antes de continuar.
—Elena, la familia Vargas es muy complicada. Si te soy sincera, mientras tú y Alejandro solo estén de novios, no hay problema. Pero si piensan en casarse, tienes que considerarlo seriamente. Yo misma me negué a un matrimonio arreglado para escapar del control de esas familias adineradas. Además, en ese mundo, los divorcios son una guerra por intereses... En fin, piénsalo muy bien.
Elena ya había experimentado en carne propia lo insoportable que podía ser la señora Vargas, así que era consciente de que el camino no sería nada fácil.
Pero, por ahora, solo le quedaba ir paso a paso.
—Sí, lo sé.
Por la noche, al salir del laboratorio de Lucas, recibió una llamada de Alejandro.
—Es probable que me demore un poco más trabajando hoy, ¿te molesta volver sola al hotel?
—De hecho, acabo de quedar de salir con una amiga —respondió Elena—. Así que tú trabaja tranquilo, no te preocupes por mí.
—Mmm —dijo Alejandro con una sonrisa en la voz—. No esperaba que hicieras amistades tan rápido en Ciudad del Norte.
—De acuerdo.
Elena colgó y subió al auto de Inés.
Mientras conducía, Inés le platicaba:
—Mi prima se llama Yvonne Duran. Tiene un carácter un poco explosivo, pero no tiene malas intenciones. Ya lo verás cuando la conozcas...
De repente, Inés miró por el espejo retrovisor y frunció el ceño.
—Creo que hay un auto que nos ha estado siguiendo desde hace rato.
Elena también miró por el retrovisor y notó un sedán blanco a lo lejos.
—Señorita Navarro, Leandro ya fue a seguir a ese auto.
Elena respiró aliviada.
—Perfecto.
Entraron al salón del restaurante, donde Yvonne las recibió con una gran sonrisa.
—¡Inés! ¿No trajiste a la niña?
—No, estos días ha estado mal de la pancita. Si veía los postres de la fiesta iba a hacer un berrinche por comerlos, así que mejor no la traje —Inés señaló a su acompañante—. Te presento a Elena. Es la chica de la que te hablé, la que me ayudó en el vuelo la otra vez.
Yvonne sonrió, encantada.
—¿La misma señorita Navarro que puso en su lugar a Diana? Mi esposo pertenece a una rama menor de los Vargas, así que solo vamos a la casa principal una vez al año. ¡Y esa Diana siempre nos hace caras! Ella ni siquiera lleva el apellido Vargas, no sé de qué presume. Me alegra muchísimo que hayas venido.
—Aunque Diana solo es sobrina de la señora Vargas, se pasea por la mansión como si fuera la dueña —comentó Inés—. La otra vez incluso intentó usar sus contactos para que mi suegro la aceptara en un posgrado. Hablaba con una arrogancia, como si fuera la mismísima señorita Vargas.
Yvonne bajó la voz para explicarles la situación.
—La verdadera señorita de la familia Vargas es Sofía. Pero tiene una salud muy delicada y no le gusta llamar la atención. Como la señora Vargas no puede llevar a Sofía a sus eventos sociales, siempre lleva a Diana de acompañante. Con los años, es natural que a Diana se le hayan subido los humos a la cabeza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....