—Además —continuó Yvonne—, el escándalo de la señora Vargas cuando se fugó en su primer matrimonio fue la comidilla de toda la alta sociedad de Ciudad del Norte. Luego, cuando se volvió a casar y entró a la familia Vargas rodeada de lujos, las otras mujeres de la familia se mostraron amables frente a frente, pero a sus espaldas siempre la criticaron. Como no se lleva bien con ellas, no le quedó más remedio que rodearse de su propia familia de sangre. En estos años, la familia Carmona ha intentado meter mano en los negocios de los Vargas en más de una ocasión, lo que ha generado una enemistad declarada con la segunda y tercera rama de la familia. Hace un tiempo, el accidente de Matías estuvo relacionado justamente con esa guerra interna entre los Carmona y los Vargas... No conozco todos los detalles, pero, en resumen, la familia Vargas es un laberinto de secretos e intereses, es imposible explicarlo todo en dos palabras.
Tras conversar un rato más sobre los Vargas, otros invitados se acercaron a felicitar a Yvonne, por lo que Elena e Inés decidieron sentarse en el área de descanso.
—El accidente de Matías no es ningún secreto en Ciudad del Norte —le dijo Inés en voz baja—. Todo el mundo sabe que tuvo que ver con la pelea entre la segunda y tercera rama de los Vargas y la familia Carmona. Pero, fíjate, hoy en día se siguen tratando como si nada hubiera pasado. En cada entrevista fingen ser una familia unida y amorosa. Si te metes en ese círculo sin las garras bien afiladas, te destrozan viva.
Al escuchar a Yvonne y a Inés, Elena sintió un nudo de miedo en el estómago.
Ella era solo una persona común. ¿De verdad podría vivir en una familia tan compleja?
Sin embargo, le había prometido a Alejandro que enfrentarían juntos cualquier obstáculo, en lugar de darse por vencida a la primera de cambio.
Quizás más adelante podría hablarlo con él. Estaba dispuesta a estar a su lado, pero no deseaba involucrarse con la familia Vargas.
Solo quería una vida tranquila, solo los dos. En cuanto a su familia, confiaba en que Alejandro supiera manejar esa parte por sí mismo.
No le interesaba en lo más mínimo el poder ni el dinero de los Vargas; solo le importaba Alejandro.
Al aclarar sus pensamientos, la presión en su pecho disminuyó considerablemente. Sentada tranquilamente en la sala de estar, comenzó a comer un poco de fruta.
La fiesta de cumpleaños de Yvonne estaba llena de gente joven y había muy pocos mayores, por lo que el ambiente era bastante relajado.
En ese momento, dos figuras cruzaron la entrada.
Una de ellas era Isidora.
Llevaba un vestido negro discreto pero lujoso, y su aura fría y elegante llamó inmediatamente la atención de los presentes.
A su lado, un hombre de mediana edad de figura imponente, expresión severa y una evidente aura de poder, dejaba claro que no era alguien común.
—Él es el director del Grupo Valverde, Dante Valverde —le susurró Inés—. Y la chica a su lado es su hija adoptiva, Isidora.
Elena comprendió al instante: ese era el esposo de la señora Valverde.
A simple vista, se veía mil veces más centrado que Hugo Valiente.
Dante mantenía una buena relación con la familia del esposo de Yvonne, así que se tomó un tiempo para asistir a su fiesta de cumpleaños con Isidora.
La familia de Yvonne acudió de inmediato a recibirlo con grandes honores.
Dante, siendo un hombre de pocas palabras, intercambió algunas formalidades y luego fue a sentarse a un asiento apartado.
Isidora, en cambio, se quedó platicando con Yvonne.
Tras terminar la fruta, Elena se levantó para buscar algo de comida en la mesa del bufé.
Dante caminaba justo en esa dirección y, al ver el rostro de Elena, se quedó paralizado.

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