Al terminar el discurso, varios estudiantes de la facultad de farmacia levantaron la mano para hacerle preguntas.
Con una actitud cercana y sincera, Elena respondió a cada una de ellas de forma brillante.
Al ver que todos a su alrededor miraban a Elena con absoluta admiración, Milena sentía que se ahogaba en su propio coraje.
Finalmente, un experimentado profesor, también dedicado a la investigación y desarrollo de fármacos, tomó el micrófono para hacerle una pregunta técnica sumamente compleja.
El rostro de Milena se iluminó de expectación.
Pensó que, por fin, alguien con buen ojo se había dado cuenta de que el discurso de Elena era puro humo y había decidido acorralarla a propósito.
Sin embargo, Elena respondió con una fluidez asombrosa, demostrando que sus conocimientos profesionales eran sólidos como una roca.
El profesor, impresionado, asintió con aprobación.
—Ahora entiendo por qué Lucas no deja de insistir en que hagas la maestría con él. Tu talento te convierte en una de las mentes más brillantes de esta nueva generación. Sinceramente, con tu capacidad de aprendizaje autodidacta, el no cursar un posgrado no limitará tu carrera investigativa. Para nuestro país, contar con jóvenes investigadores de tu calibre es una verdadera bendición.
Esas palabras fueron como bañar en oro macizo las credenciales profesionales de Elena.
El resentimiento de Milena alcanzó su punto de ebullición.
¿De verdad Elena era tan increíble?
Cuando el evento llegó a su fin, Elena salió por la puerta principal rodeada del rector, el vicerrector y Lucas.
Se dirigían juntos a un restaurante exclusivo cerca de la universidad para almorzar.
Milena observó cómo Elena se mezclaba naturalmente con la élite de los investigadores y académicos, mientras que ella seguía siendo solo una estudiante sin ningún logro real a su nombre. Un extraño sentimiento de arrepentimiento la invadió.
Si lo hubiera sabido, habría aceptado cuando su padre le ofreció contratar a un escritor fantasma para su tesis.
Si ella hubiera estado dispuesta a tomar atajos como creía que lo había hecho Elena, ahora ya sería famosa y exitosa. Hoy podría haber sido ella la que estuviera brillando en ese escenario.
Diana se acercó, la miró de arriba abajo y soltó una risa sarcástica.
—¿Y bien? ¿Ahora crees en la capacidad de Elena? Te quedaste con las ganas de verla hacer el ridículo, ¿eh?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....