Al ver que su tía temblaba de furia y estaba a punto de perder el control, Elena le apretó la mano con fuerza y le susurró al oído:
—Tía, por favor, piensa en Ariadna. Cálmate. Si haces un escándalo y lo golpeas aquí mismo, le estarás dando exactamente lo que quiere.
Carmen recuperó la compostura de inmediato; César estaba provocándola para que explotara frente al juez y así poder confirmar sus acusaciones de que era inestable y violenta.
Al ver que su tía se relajaba, Elena soltó un suspiro de alivio.
Volteó a ver a Javier, quien le devolvió una sonrisa confiada.
Por lo visto, el abogado Cortés tenía todo bajo control y sabría cómo destruir las mentiras de César.
Acto seguido, Javier solicitó un peritaje judicial para demostrar que los videos y las fotografías presentados por la otra parte estaban manipulados.
A continuación, sacó su propio arsenal de pruebas.
Presentó declaraciones en video de vecinos y colegas de Carmen, quienes confirmaron el inmenso amor que le tenía a su hija y descartaron por completo cualquier problema de alcohol, apuestas o violencia.
Además, entregó registros fotográficos y de video de la vida cotidiana de Carmen con su hija, comprobantes de asistencia a la escuela, recetas médicas y todo tipo de cuidados.
Por el contrario, la defensa de César no pudo presentar ni una sola foto o video donde se viera que convivía con la niña.
César, apretando los dientes, intentó justificarse:
—El hombre provee y la mujer se queda en casa. Yo estaba muy ocupado trabajando para mantener a la familia, es normal que no tuviera tiempo para tomar fotos.
Con mucha calma, Javier sacó los estados de cuenta bancarios de Carmen durante el matrimonio. La gran mayoría de los gastos correspondían a la hipoteca, la colegiatura de la niña, gastos médicos y despensa.
En cambio, César, aparte de un par de miles de pesos que dio durante los primeros seis meses de matrimonio, no había aportado ni un centavo más.
Sylvia, furiosa, estalló:
—¡Eso es mentira! ¡Mi hijo siempre dio dinero para el gasto, seguro se lo daba en efectivo!
Javier, previendo ese argumento, ya había solicitado al tribunal acceso a los movimientos bancarios de César.

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