—De acuerdo —asintió Elena.
Sabía que sería una batalla dura, pero estaba dispuesta a apoyar a su tía hasta el final.
Debido a que últimamente Sylvia rondaba el negocio de su tía causando alboroto y siempre vigilaba a Ariadna mientras esta hacía sus tareas, Carmen, preocupada, le pidió a Elena que cuidara de la niña por un tiempo.
Elena llevó a Ariadna a casa, y de pronto recordó que se le había olvidado avisarle a Alejandro.
Cuando Alejandro regresó y vio a Ariadna, se sentó de lo más natural a su lado para ayudarla a corregir sus tareas.
Elena, tras terminar una llamada de trabajo, se sorprendió un poco al ver aquella escena.
Al notar que Ariadna había terminado sus deberes, Alejandro sonrió, la felicitó y le dijo:
—En mi estudio tengo muchos libros de cuentos, si quieres puedes ir a escoger alguno para leer.
Como Ariadna ya había ido a la casa varias veces, Alejandro le había pedido a su asistente que comprara un montón de libros acordes a la edad de la niña.
Ariadna se dirigió emocionada al estudio.
Elena sabía que en esa habitación Alejandro guardaba documentos sumamente importantes y, salvo por ella, el acceso estaba restringido para todos. Le sorprendió gratamente que dejara entrar a la niña.
Se acercó, se sentó junto a él y le comentó en tono de disculpa:
—Mi tía está pasando por unos problemas legales bastante fuertes. Creo que Ariadna tendrá que quedarse con nosotros un tiempo.
Alejandro asintió sin darle mayor importancia:
—Podemos pedirle a la señora Salinas que la lleve y la recoja de la escuela, y cuando yo tenga tiempo, también puedo ir por ella.
Elena recordó de golpe cómo Diego siempre miraba con desprecio y recelo a su familia.
Aunque sabía que Alejandro era completamente diferente, no dejaba de sentir que le estaba imponiendo sus problemas familiares. ¿Y si terminaba cansándose de ellos?
Alejandro, notando su inquietud, le dedicó una sonrisa llena de ternura:
—Elena, para mí, Ariadna es como una hermanita. Puede quedarse aquí todo el tiempo que quiera. Ya me enteré de la situación de tu tía, pero con Javier al mando, ganaremos el juicio sin problemas. No te preocupes tanto.
De pronto, sintiendo curiosidad, Elena le preguntó:
—Oye... ¿tú no crees que mi tía está siendo demasiado fría con su exesposo?
Alejandro se quedó perplejo por un segundo y luego respondió con total incomprensión:
—Tu tía es la víctima en todo esto. ¿Por qué iba a ser fría?
Elena sonrió para sus adentros; sabía que Alejandro tenía los pies bien puestos sobre la tierra.
Las estupideces que pensaba Diego solo alguien como Adriana las podría justificar.
Entonces le explicó:
—Es que seguro no has visto lo que dicen en internet. Todo el mundo está atacando a mi tía por no hacerse cargo de su exesposo paralítico y por alejar a la niña de su padre. Dicen que no tiene corazón.
Elena, sintiendo cómo las manos de su tía se helaban, le susurró para tranquilizarla:
—Tía, cálmate, no le tengas miedo. Piensa en Ariadna. Si ganamos este juicio, nadie la va a usar de sirvienta el resto de su vida.
Al pensar en su hija, Carmen recuperó las fuerzas de inmediato.
Ella estaba sana y fuerte. ¿Por qué iba a tenerle miedo a ese miserable? Iba a ganar ese juicio costara lo que costara.
El proceso comenzó de manera fluida.
Javier presentó todas las pruebas de las infidelidades pasadas de César, lo que dejaba el panorama muy a su favor.
Pero entonces, el abogado de César solicitó presentar nuevas pruebas.
Acusaron a Carmen de ludopatía, alcoholismo y de ejercer violencia física constantemente sobre Ariadna, argumentando que no era apta para tener la custodia.
Al ver los videos y fotografías falsificados que mostraban en pantalla, Carmen empezó a temblar de pura rabia.
César la miró con una sonrisa triunfal.
Siguiendo los consejos de Adriana, sabía que, si le quitaba a la niña, Carmen no tendría más opción que someterse a él.
Por asegurarse de tener a alguien que le limpiara el trasero el resto de su vida, no dudaría en exprimir a Carmen hasta la última gota.
Después de todo, era su esposa. Y jamás podría librarse de él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....