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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 568

Alejandro la observó y, de repente, sintió una opresión en el pecho.

Si Elena hubiera crecido bajo el cuidado amoroso de la señora Bianca y el señor Valverde, su vida habría sido completamente distinta.

Con lo brillante que era, seguramente habría ganado sus propias medallas sin ningún problema.

***

En su oficina, Diego veía un video en su teléfono.

Había sido publicado por la cuenta de un club ecuestre en Ciudad del Norte.

En las imágenes, se veía a Elena montando a caballo con una gracia impecable, su postura rebosante de confianza y una sonrisa radiante en el rostro.

Él nunca la había visto montar a caballo. ¿Desde cuándo era tan buena amazona?

Al leer los comentarios llenos de elogios, apretó el teléfono con furia y celos.

Elena era solo suya. ¿Con qué derecho la miraban esos desconocidos?

Recordó que la anciana Vargas acababa de celebrar su cumpleaños en Ciudad del Norte y que, casualmente, Alejandro había llevado a Elena hasta allá. ¿Acaso la había llevado a conocer a la familia?

¿Alejandro hablaba en serio con ella?

Cerró el video de golpe y le envió un mensaje a un conocido en Ciudad del Norte para investigar el asunto.

La respuesta no tardó en llegar.

—Alejandro ni siquiera se apareció por la fiesta de la anciana Vargas, mucho menos llevó a una novia. Vi a la señora Vargas y tenía una cara de pocos amigos, seguro estaba furiosa por la ausencia de su hijo.

Al leer el mensaje, Diego dejó escapar un suspiro de alivio.

Tal como lo sospechaba, Alejandro no sentía nada real por Elena.

Conociendo lo tradicional y reservada que era Elena, pronto se daría cuenta de la hipocresía de Alejandro y lo abandonaría.

En ese momento, alguien llamó a la puerta.

Diego dejó el teléfono sobre el escritorio.

—Adelante.

El vicepresidente Montoya entró en la oficina con expresión grave.

—¿Qué pasó?

El vicepresidente Montoya dudó un segundo antes de hablar.

—Director Romero, hemos detectado una anomalía en los datos de la primera fase de los ensayos clínicos. Revisamos los registros y la información original, y parece que la fluctuación se debe a una diferencia en los reactivos entre distintos lotes. Nadie en el equipo sabe cómo resolverlo. Intenté comunicarme con la señorita Eulalia, pero no me ha respondido.

Diego supuso que Eulalia también había ido a Ciudad del Norte para el cumpleaños de la familia Vargas y por eso estaba incomunicada.

—Sí, vi el mensaje del vicepresidente Montoya —respondió Eulalia restándole importancia—, pero he estado un poco ocupada y no pude contestar. No te preocupes, esta misma noche preparo el plan de optimización.

Al ver que tenía todo bajo control, Diego sonrió.

—No hay prisa. Acabas de llegar de Ciudad del Norte, primero ve a casa y descansa bien.

—Mmm, gracias por ser tan considerado.

De pronto, la imagen de Elena cruzó por la mente de Diego y no pudo evitar preguntar:

—Por cierto, en tu viaje a Ciudad del Norte, ¿viste a Elena?

Al notar su interés, Eulalia sonrió con picardía.

—No la vi en la fiesta de la anciana Vargas. Aunque me enteré de que Alejandro ha estado demasiado ocupado para prestarle atención. ¡Incluso supe que en el club ecuestre un grupo de chicas ricas de la familia Vargas le hicieron la vida imposible! Por suerte, como es buena montando, no hizo el ridículo.

Diego pensó en lo injusto que era que Elena no solo no fuera aceptada por la familia de Alejandro, sino que además la humillaran de esa manera, mientras Alejandro se hacía de la vista gorda sin protegerla.

Sintió lástima y pensó que Elena estaba siendo muy ingenua.

¿Qué le veía a Alejandro? Estaría mucho mejor si volviera a su lado.

Al menos, la familia Romero siempre la había tratado como a una más de la familia, con respeto y cariño.

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