Así que le pidió a la niñera que acostara a su hija en un rato y se fue al hospital.
Después de buscar a la enfermera y recuperar su identificación, entró a la habitación de la señora Vargas.
La habitación estaba en completo silencio, sin rastro de la cuidadora ni de la empleada.
A Elena le pareció extraño. Se acercó a la cama de la señora Vargas y notó que aún no había despertado. Su rostro lucía aún más pálido que durante el día, y sus labios tenían un tono algo amoratado.
Elena tocó el timbre de inmediato y desconectó la aguja de la vía intravenosa de la señora Vargas.
El doctor y las enfermeras llegaron corriendo. Al ver que el estado de la señora Vargas no era el adecuado, la trasladaron de urgencia a la sala de reanimación.
Elena guardó bien el frasco de la solución intravenosa, sin permitir que nadie lo tocara.
Luego, le ordenó a Bruno que llamara tanto a la cuidadora como a la empleada.
La cuidadora y la empleada no esperaban que Elena regresara de imprevisto, así que se quedaron a un lado, sintiéndose culpables.
Elena sonrió con frialdad, emanando un aura de autoridad imponente.
—A ver, explíquenme. ¿Dónde estaban hace un momento?
Su actitud se asemejaba bastante a la de Alejandro cuando se enojaba.
La cuidadora y la empleada comenzaron a temblar. Intercambiaron una mirada y bajaron la cabeza, atemorizadas.
Al ver que no hablaban, Elena se dirigió a Bruno:
—Manda a alguien a revisar las cámaras de seguridad y comprueba si hay algo raro con este frasco.
Bruno asintió. Salió de la habitación con el frasco y se lo entregó a Leandro. Tras darle un par de instrucciones, regresó y se colocó junto a Elena.
Con una mirada severa, Elena escrutó al grupo de cuidadoras y empleadas.
Alguien en el lugar no aguantó la presión y habló primero:
—Nosotras no queríamos salir. Fue Amaranta Cruz quien nos dijo que fuéramos a comer algo mientras ella se quedaba cuidando a la señora. ¿Cómo íbamos a saber que ella también se iría?
Varias personas de las presentes señalaron a Amaranta Cruz.
—¿Quién es Amaranta Cruz? —preguntó Elena con frialdad.
Todas señalaron a Amaranta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....